jueves, 7 de octubre de 2004

Propiedad intelectual, legislación e Internet

A través del Web Kriptópolis he hallado la referencia al excelente artículo que firma José Cervera que apoyo desde este blog.

La fuente exacta puede consultarse en Cuando las leyes atacan a la gente y yo voy a copiar textualmente las partes más interesantes.



"Tiempos de lucha para conquistar el futuro."
Cuando las leyes atacan a la gente

"Un código penal que, entre otras cosas, retuerce la compraventa de contenidos digitales dándole todo el poder el vendedor, con el respaldo de la ley (y de la policía). Patentes de 'software' enloquecidas que amenazan con arruinar empresas. Toda una generación de líderes de opinión e intelectuales de rancio abolengo democrático están, en su profunda incomprensión de lo que sucede, permitiendo un ataque legislativo sin precedentes contra toda una tecnología, contra toda una cultura. Cuando las leyes atacan a la gente, la gente necesitará alternativas para protegerse. Los guardianes y creadores de la ley debieran ser cuidadosos con su uso: una vez degradada es muy difícil devolver el debido respeto a una legislación mancillada.

No es justo que, según una lectura ingenua del nuevo artículo 270 del Código Penal español, el vendedor de un CD de música tenga a partir del pasado uno de octubre el derecho de decir al comprador cómo y cuándo escuchar la música que compró. Lo dice en el Apartado 3, cuando estipula que si la fonográfica en cuestión incluye en el disco un programa que sólo permite escuchar una canción los jueves anteriores a la luna llena, el propietario del disco no tiene derecho a poseer una herramienta para escucharla otro día. Mejor dicho: si posee una herramienta así, es un delito penado con prisión de seis meses a dos años y multa de doce a veinticuatro meses.

No es justo que, según una lectura ingenua del nuevo artículo 286 del Código Penal español, yo no pueda compartir MI conexión ADSL (comprada y pagada religiosamente) con quien a mí me de la gana, no vaya a perjudicar a la operadora de telecomunicaciones. También está penado eliminar la 'esclavitud' de MI teléfono, incluso si el periodo pactado por contrato ha transcurrido ya y (como es habitual), la empresa remolonea a la hora de cumplir con su compromiso de liberar el aparato."


"Las leyes se han vuelto locas. Atacan a las personas, y a la lógica. Y lo hacen de un modo muy específico: le dan cada vez más poder a los vendedores y le quitan poder a los compradores. La ley se alía cada vez más con uno de los bandos en la compraventa digital, desequilibrando el intercambio a favor del grande. Estas nuevas leyes convierten en la práctica al estado en el guardaespaldas de la industria cultural y de contenidos.

Y luego se extrañan de que haya 'piratería'. Cuando los contratos son manifiestamente injustos y están apoyados por leyes absurdas que no se pueden hacer cumplir hay que preguntarse si lo que llaman 'piratería', no es sino desobediencia civil. Una pacífica forma de enfrentarse a leyes injustas.

Los datos indican que la idea de demandar a la clientela no funciona. Hasta tal punto que ya hay compañías que retiran, voluntariamente, sus sistemas de protección para evitar el repudio de sus clientes. En España, mientras tanto, protegernos esos mismos sistemas de control de copias con todo el peso del Código Penal.

Pero los datos no detendrán este enloquecimiento legal, este encarnizamiento de la propiedad intelectual e industrial con el que una generación de líderes poco versados en la Red parece estar dispuesta a encenagarnos a todos. Las leyes están entrando en vigor, y una vez en marcha habrá que utilizarlas. Habrá redadas, y procesamientos, y argumentaciones de abogados; habrá arrestos, y hasta condenas. Se perderá mucho tiempo y mucho dinero en intentar aterrorizar a la gente. Habrá quien acabe seriamente damnificado por injusticias cometidas con todo el peso de la ley. Las cosas tendrán que ir a mucho peor antes de que puedan ir a mejor. Y tal vez todos tengamos que hacer algo.

Programadores y programadoras tendrán que explorar los límites abiertos por ese 'específicamente' en el artículo 270 a la hora de diseñar programas para saltarse límites absurdos. Habrá campañas de autoinculpación masiva para bloquear los tribunales. Habrá que pasarse a redes privadas de intercambio P2P según el modelo Freenet o Waste. Habrá que utilizar los recursos del 'copyleft', como las licencias 'Creative Commons' en castellano y catalán. Habrá que inventar sistemas que reconozcan los derechos morales y económicos de autores e intérpretes sin limitar la difusión de la obra creada ni amenazar con la cárcel a quien la disfrute.

Será necesario convertir la amenaza para la cultura en que se están convirtiendo las leyes que supuestamente la protegen en un asunto político de primer orden. Habrá que luchar.

La alternativa es un páramo creativo; un mundo en el que la música, la literatura, la imagen y el cine sólo puedan ser creados, distribuidos y consumidos por quien, cómo, dónde y con el precio que la industria que los fabrica desee, con la garantía de la policía y los jueces y sin que nosotros tengamos derecho alguno. Sólo el de pagar. Y pagar.

Usted mismo/a.
 
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