miércoles, 25 de noviembre de 2009

Ofertas 3x2

El día a día nos plantea cosas que por cotidianas a menudo no solemos reflexionar. Sin embargo, a menudo nos pasan desapercibidos errores que pueden tener gran trascendencia aunque le demos poca importancia.

Hoy en un centro comercial haciendo la compra de todos los días ha sucedido algo típico. En una oferta descuento de 3x2, al mirar la cuenta el descuento no aparecía aplicado. Estas cosas son comunes pero sólo se detectan si el cliente se preocupa de revisar la cuenta. De alguna manera todos confiamos en el buen hacer del centro comercial y consideramos que no son posibles los errores. Sin embargo, no es la primera vez que me ocurre algo así. Evidentemente la cajera no tiene nada que ver en este tipo de situaciones dado que son los lectores de códigos los encargados de asignar un precio al producto.
Una vez que he procedido a la reclamación con la cajera, nos ha remitido a la Caja central del hiper. Tras mostrar los tres productos ofertados en el folleto de la publicidad, ha podido comprobar que efectivamente en su base de datos uno de los precios era incorrecto. Como es habitual, han reconocido el error y han procedido a dar la diferencia no descontada.

¿Qué ha podido fallar? Evidentemente el problema principal está en la introducción de precios en la base de datos. La cuestión es cómo en productos que salen en la publicidad y son anunciados como ofertas 3x2 tienen luego en las bases de datos un precio incorrecto. ¿No hay comprobaciones previas para cotejar que las ofertas publicitadas son reales?

También me queda la duda sobre el protocolo que se sigue una vez identificado el error. No he podido ver qué hacían en caja central tras devolvernos el dinero pero lo más correcto sería notificar la incidencia y que alguien actualice el precio correcto en la base de datos. De lo contrario, este hecho pasaría de ser un error accidental y aislado a un evento intencionado y de carácter más grave que podría esconder detrás una manera de generar beneficios con prácticas engañosas.

4 comentarios:

Txalin dijo...

Conozco el mundo de los supermercados al haber trabajado un par de años en una cadena nacional. En esta cadena lo que se hacia era enviar los precios todas las noches al ordenador central de la tienda, que es el que tiene la bbdd de precios a la que preguntan los lectores.

Pero claro, si hay un corte de comunicaciones, o si hay que actualizar un precio de un producto por alguna promocion especial se puede meter la pata y mandar el precio mal, o bien que no se actualicen los precios hasta que se solucione el corte (y estando telefonica de por medio, eso pueden ser unas cuantas horas).

De todos modos las cajeras reportaban inmediatamente al CAU el problema para que se pudiera solucionar.

Al menos asi era como lo haciamos en mi curro antiguo :)

Saludos.

Arnau dijo...

eso les pasa por no tener el modelo de ITIL implementado como Dios manda..

Anónimo dijo...

Estamos con dos posiblidades:
- Error a favor del supermercado (como el descrito al principio): ¿porqué enmendar el error? solo se devolverá el dinero de quienes lo detecten, que no es un porcentaje alto de consumidores, pues muchos ni siquiera miran el precio, no digamos que lo comprueben en la lista de caja. No vale la pena poner medios para remediar el error. Por eso ni siquiera se corrige en el momento en que un comprador lo notifica.
- Error en contra del supermercado: si se comprueba que la tasa de errores, y su consiguiete coste, es inferior al esfuerzo de tener personal comprobandolo, pues no se ponen medios.

Es una decisión economica, y los supermercados no se equivocan en su decisión.

Por favor, no nos miremos el ombligo, que la informática es una disciplina instrumental.

Pedro.-

securityartwork.es dijo...

Soy mala persona, y tiendo a pensar que muchas de esas situaciones son intencionadas, o al menos, que no hay demasiada preocupación por resolverlas; yo soy de los que se pasan 5 minutos al lado de la caja revisando la cuenta, por si las moscas. Y si hacen falta 10, pues 10.

Mucho peor es cuando en el folleto informativo pone unos precios y unas características que son distintas a las de la realidad.

Otro ejemplo de picaresca son esas ofertas que lees en el folleto publicitario pero casualmente, cuando llegas al hiper, no las encuentras por ningún lado. ¿Se habrán acabado? ¿Me habré confundido? ¿Me estoy quedando ciego o tonto? ¿Me están tomando el pelo?

En fin...

 
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