miércoles, 25 de septiembre de 2013 0 comentarios

Gestión inteligente de información digital (GIID)

Llevaba un tiempo ausente que se ha correspondido con el descanso vacacional y que me ha permitido elaborar un contenido más completo y profundo de lo que suelen ser las habituales entradas en el que llevo trabajando desde principios de septiembre. Su contenido no está explicitamente relacionado con la seguridad de la información sino con la gestión de la misma. Pretende resolver un problema que he venido arrastrando de acumulación de información que por ausencia de gestión no he podido procesar y que finalmente he acabado teniendo que desechar. Acumulaba en Evernote más de 1400 notas que era complicado conservar sin tener que revisar una a una su contenido. Ello me dió que pensar sobre un sindrome que podemos llamar de "infoxicación" o "síndrome de Diógenes digital" y sobre el que a continuación reflexiono. Finalmente he elaborado un documento donde detallo cual ha sido la solución que he dado a mi problema y que puede ser útil y de aplicación para muchos de vosotros también.

Estamos inmersos en la sociedad de la información y cada día podemos darnos cuenta de ello porque somos arrastrados por un torrente informativo que nos satura y aturrulla. Hay un proverbio anónimo que dice "uno con un reloj sabe la hora, con dos no está tan seguro". Este es quizás el mal endémico que produce la facilidad de acceso y la ingente cantidad de fuentes que podemos consultar ahora desde nuestra palma de la mano con el simple acceso a nuestro Smartphone. Las cosas que nos rodean se hacen cada vez más inteligentes y el ser humano va delegando cada vez más ciertas tareas básicas que requieren el uso de algunas de sus capacidades pero que ahora pueden externalizarse. Cada vez recordamos menos teléfonos porque ya no los marcamos número a número, no apuntamos fechas de cumpleaños porque nos llegan notificaciones automáticas y un sinfín de ejemplos más de tareas que estamos delegando en los diferentes gadgets que nos acompañan.

¿Es esto bueno o malo? Es la evolución natural y sólo el tiempo dirá que consecuencias tiene para nuestro futuro y supervivencia. Lo que sí ocurre es que toda esta delegación exterior confía en la existencia de una infraestructura externa permanente que no puede fallar. Si en siglos anteriores el agua ha sido y es un recurso vital, en el siglo XX añadimos la electricidad y en el siglo XXI vamos a añadir la información. La sociedad de la información y el conocimiento se justifica precisamente por esa alta dependencia de estos recursos para sustentar las actividades cotidianas de la naturaleza humana.

Ante estos acontecimientos y quizás provocado por esa necesidad de adaptación y supervivencia que nos es instintiva, es necesario al menos establecer un criterio ordenado de selección y clasificación de información que nos permita procesar y asimilar el torrente de conocimiento al que tenemos acceso a diario. Para ello, lo primero que hemos de asumir es esa pequeña frustración de no poder llegar a todo. Nos cuesta tener que reconocer que somos limitados y en muchos casos nos auto engañamos creyendo que por consultar o mirar gran cantidad de información estamos al día y al corriente de todo. Sin embargo creo que hemos cambiado cantidad por calidad. Ahora es posible y fácil acceder a mucho pero fruto de ese exceso, podemos abarcar muy poco. Esto se traduce en una cultura de la inmediatez y del procesado masivo y superficial que realmente no incrementa el nivel de conocimiento sobre las cosas. Esta forma de procesar información en el ser humano no hace que utilice sus mejores capacidades cognitivas puesto que el uso de estas requieren de la capacidad de concentración de nuestra mente.
Paradójicamente todo lo que nos rodea dificulta cada vez más el disponer de las condiciones necesarias para lograr esa concentración mental que permite a nuestro cerebro rendir al 100%. La introducción de dispositivos móviles, la conectividad a todas horas y de los nuevos hábitos digitales han creado un entorno de permanente interrupción que posiblemente lastre nuestro rendimiento futuro hasta que se produzca una evolución de nuestro cerebro para adaptarse a este nuevo entorno. La multitarea intelectual genera una falsa sensación de rendimiento provocando que en muchos casos, las actividades se realicen con un bajo nivel de atención.

Para intentar poner cierto orden y control al torrente informativo en el que nos vemos inmersos, debe diseñarse una estrategia formal de canalización de los datos que los vaya almacenando en diferentes repositorios según criterios concretos para posteriormente ir procesándolos hasta transformarlos en conocimiento. El presente documento es fruto de un tiempo de reflexión y trabajo sobre esta problemática y presenta lo que llamo "gestión inteligente de información digital o abreviado GIID" que es el método que actualmente empleo para hacer frente al problema de la recopilación, clasificación y uso de la ingente cantidad de información que tenemos que procesar.
En él explico cual es el sistema que he implementado y que llevo utilizando desde el 1 de septiembre. Se basa en el uso de servicios online como Evernote (Versión premium aunque funciona sobre la versión gratuita) e Ifttt.com. En cualquier caso y dado que es un método, puede aplicarse sobre cualquier otro sistema de gestión de información electrónica si permite utilizar el concepto libreta o carpeta y vincular a cada contenido un conjunto de "etiquetas" o "metadatos".



Esta gestión de etiquetas permite ahora en base a las consultas sencillas que permite hacer Evernote generar diferentes actividades de gestión que forman parte del ciclo de tratamiento de estos "datos" para llegar a convertirlos en conocimiento. Ahora, cuando tengo que procesar mi contenido en Evernote, puedo hacer cosas como estas:
  • Decidir por el contexto qué puedo procesar. Si tengo conexión a Internet proceso las notas de tipo enlace pero si no la tengo, proceso notas de tipo Adjunto.
  • Puedo buscar los elementos pendientes de clasificar y ordenarlos en las libretas correctas.
  • Puedo ver las notas que están "Pendientes" y en función de lo que me apetezca hacer, completar las acciones que desee como "Ver", "Leer", "Escribir"...
  • Puedo consultar cuales son las notas que han caducado y expurgar el archivo eliminado aquellas cuya fecha de creación es anterior al periodo de caducidad.
Quiero también mencionar que muchas de las inquietudes respecto a la correcta gestión de la información han sido contagiadas de mi ex-compañera de trabajo Susana Verdejo (Twitter @susanaverdejo) con la que compartí en Firma-e algunos proyectos y que me descubrió el apasionante mundo de la gestión documental y ahora la ISO 30300.

Si el método te ha gustado, podrás encontrar en Ifttt.com muchas de las recetas que he creado para implementar la recopilación automática. Puedes buscarlas bajo porque todas empiezan con la palabra GIID o están vinculadas a mi usuario.

Si consideras que este texto ha sido útil e interesante y que puede contribuir a resolver tu problema puedes realizar una donación si te apetece.


miércoles, 10 de julio de 2013 1 comentarios

Digitalizar o informatizar, esa es la cuestión.

Una de las cosas más bonitas que tiene el trabajo del consultor de seguridad es que te permite visitar todo tipo de organizaciones y analizar modelos de negocio muy variados. A lo largo de los diferentes proyectos que me ha tocado ejecutar he podido ver sectores tan dispares como el hotelero o el militar, empresas de fabricación de productos alimenticios o de desarrollo software. 

La presente entrada tiene que ver con reflexiones sobre la vital importancia que tiene hoy en día la gestión de información. Es obvio que todas las empresas se han planteado ya la incorporación de nuevas tecnologías a sus procesos de negocio. Sin embargo, desde la visión de un consultor externo se puede observar cómo en algunos casos el proceso de adaptación se ha quedado en la superficie en muchos casos y en otros cómo ha llegado a cambiar el modelo de negocio por completo.

En todo proyecto tanto de construcción de un sistema de gestión de la seguridad de la información como de protección de datos de carácter personal como de continuidad de negocio siempre el trabajo que toca hacer es el "modelado de la organización". Para ello, el habitual punto de partida suele ser emplear el modelo de la cadena de valor de Porter y tratar de identificar cuales son las actividades primarias y de soporte de esa organización. Cuando tienes suerte y la empresa ya está certificada bajo el esquema ISO 9001 gran parte del trabajo suele estar muy avanzado dado que ya se puede partir de un mapa de procesos que debe definir qué hace esa empresa y cómo logra satisfacer las necesidades de sus clientes. Sin embargo muchas veces ocurre que lo pintado por el manual de calidad dista bastante de la realidad operativa de la empresa. Por desgracia hay sistemas de gestión de la calidad que sólo sirven para ostentar una certificación pero para nada implantan la cultura de la mejora continua dentro de la organización.

En la fase de análisis de riesgos, de análisis de impacto en el negocio o de identificación de los tratamientos de datos de carácter personal el consultor debe analizar para cada empresa cuales son los flujos de entrada de información, los procesos de transformación y las salidas que se producen. En Ingeniería del software durante la carrera nos enseñaban que había que identificar en abstracto todos estos intercambios de información para poder definir el modelo de datos. Para ello empleábamos los diagramas de flujos de datos que son una manera normalizada de definir y diagramar todas estas relaciones entre elementos importantes del sistema de información.


En teoría, la incorporación de las tecnologías de la información en todas las organizaciones debería haber supuesto la elaboración de estos planos de identificación de los procesos de negocio y de las necesidades de información de cada uno de ellos para establecer la mejor manera de incorporar los nuevos canales y las nuevas capacidades operativas que optimizaran los procesos y lograran una mayor eficiencia. Eso hubiera sido "informatizar" la organización. Sin embargo, en muchos casos la incorporación de las tecnologías simplemente ha supuesto la incorporación del correo electrónico como mecanismo de intercambio de información, la creación de una Web para publicitar y anunciar los productos o servicios y la sustitución de máquinas de escribir por ordenadores que generan documentos ofimáticos que se almacenan en servidores de ficheros.  Eso es lo que podemos denominar "digitalizar" la organización. Esta es la infraestructura más común que ves en empresas que dicen haberse adaptado al siglo XXI. No se puede negar que estos cambios suponen avances pero ello no implica en el día a día una mejora significativa del rendimiento y la productividad de la organización. En muchos casos, al aumentar el caudal de la información procesada, se ha incrementado la carga de trabajo y al no estar rediseñados los procesos de negocio, los canales telemáticos suponen un cuello de botella. Eso ocurre tradicionalmente con el correo electrónico. Otro de los grandes errores es la ausencia de criterio en la gestión electrónica de documentos, lo que hace del servidor de ficheros un gran repositorio de datos no indexados ni adecuadamente organizados que impide la gestión eficiente de la información en soporte electrónico. La búsqueda de documentos se convierte en una pesadilla porque hemos trasladado los criterios de gestión del papel basados en archivadores y carpetas a la gestión electrónica de documentos, no aprovechando la potencia que implica el uso de metadatos y la categorización de contenidos según cuadros de clasificación documental. Supongo que llegado este punto se puede entender cómo en muchos casos la incorporación de las tecnologías simplemente ha supuesto un cambio de formato respecto al contenido, un proceso de transformar en digital lo que se hacía en soporte papel de forma tradicional.

¿Qué habría sido informatizar la organización?
En primer lugar y tal como empezaba esta entrada, un ingeniero en informática lo que sabe hacer bien es identificar los flujos de información y los procesos de transformación de datos. Debe ser capaz de representar de forma visual el modelo de negocio e identificar los diferentes tipos de documentos, el tipo de datos que se manejan, los repositorios donde se almacenan, etc. Debe construir un modelo de gestión de la información que debe describir qué hace esa empresa y cómo se generan los productos o servicios que forman la cadena de valor de esa organización. Con esos planos, la segunda fase es el rediseño de procesos para adaptar la incorporación de los nuevos medios electrónicos y tratar de automatizar cuando sea posible la recogida y almacenamiento de información para su posterior procesado. Algo que forma parte de la columna vertebral del proceso de administración electrónica que debería estar cambiando el modelo de gestión de las Administraciones Públicas para mejorar en eficiencia y operatividad proporcionando un mejor servicio al ciudadano.

Muchas organizaciones grandes si han tenido que pasar por esta fase de revisar y adecuar sus actividades al uso de las tecnologías cuando han incorporado a su corazón de gestión las aplicaciones de ERP (Enterprise Resource Planning) como Navision, SAP, etc... En muchos casos estos productos ya vienen con un mapa estandar de procesos según el sector y la empresa realmente lo que hace es adecuarse al software en vez lo contrario pero ello en muchos casos se fundamenta en que el modelo de gestión propuesto por el software ya se encuentra muy consolidado y optimizado para ser la forma más eficiente de gestionar.

De identica forma, la informatización también debe identificar cómo gestionar la información en soporte electrónico siendo la gestión documental una pieza clave que permita la iteracción entre las aplicaciones de negocio y la gestión de documentos electrónicos, aprovechando las capacidades de este tipo de herramientas y utilizando su verdadero potencial cuando existe una gestión adecuada de los metadatos vinculados.

En este sentido y dentro de las tendencias de Gobierno TI, parece que empieza a cuajar lo que denominan "Enterprise Architecture" o Arquitectura empresarial que sería esos "planos de la organización" desde la visión de procesos de negocio, aplicaciones y artefactos o recursos informáticos que dan soporte a los sistemas de información. Esta forma de modelar organizaciones está pensada para que todas las capas de la misma puedan utilizar este tipo de planos para adecuar los sistemas de información a las necesidades de negocio.

Estos planos se establecen en capas y permiten desde cada una de ellas subir o bajar en detalle para conocer con exactitud a qué se da soporte o qué recursos necesita.


Formalmente se puede definir la "arquitectura empresarial como que es la lógica de la organización de los procesos de negocio y la infraestructura de TI que refleja los requisitos de integración y normalización del modelo de funcionamiento de la empresa. El modelo operativo es el estado deseado de la integración de procesos de negocio y la estandarización de procesos de negocio para la entrega de bienes y servicios a los clientes."

Esto que suena tan bonito se puede llegar a tangibilizar en esquemas como el siguiente y que permiten a todos los actores de una gran organización conocer exactamente que se hace y qué dependencias y recursos requiere la empresa para funcionar.




El resultado de una adecuada consultoría en seguridad o protección de datos a veces tiene como efecto positivo y colateral el suministrar este tipo de resultados y permitir a la organización identificar deficiencias operativas u oportunidades de mejora que pueden lograr una mejor eficiencia operativa o una mayor robustez de sus sistemas de información frente a los potenciales riesgos que pudieran plantearse. Como conclusión final quería comentar que efectivamente en muchos proyectos uno entra para diagnósticar situaciones y acaba proporcionando una visión completa de qué hace la organización que permite que la comunicación entre Dirección y el área de sistemas de información pueda ser mas fluida. Permite que tanto desde arriba (Top management) se puede visualizar la cantidad de recursos técnicos que son necesarios para soportar a los procesos de negocio como justificar o evidenciar la importancia de determinados recursos técnicos por su vital papel dentro de la posible cadena de fallo y de los impactos potenciales que pudieran ocasionarse en caso de incidentes sobre los procesos de negocio. Aunque los proyectos tienen como objetivo la seguridad, en muchas ocasiones se tienen como resultados colaterales una mejora de la eficiencia operativa o el diagnóstico de puntos de fallo que pueden comprometer la cadena de valor de Porter.


jueves, 2 de mayo de 2013 0 comentarios

Clasificación de información e ISO 30301, en busca del santo grial.

Llevo un tiempo sin prodigarme en el blog pero hay momentos en los que toca estudiar para seguir ampliando conocimientos. Además, ultimamente ando curioseando otras ramas de las ciencias ajenas a la seguridad pero con las que hay sinergias que pueden contribuir a trasladar modelos que permitan la solución a muchos de nuestros problemas.

Desde el año pasado existe la norma ISO 30300 sobre la gestión documental que proporciona viento fresco a los que nos dedicamos a su protección. Cada día soy más consciente de que el término "información" engloba un conjunto de definiciones que aun siendo similares, representan conceptos diferentes y de relevancia distinta. Los que nos dedicamos a la "seguridad de la información" según el caso y el tipo de documento podemos ser los garantes del conocimiento y la sabiduría de una empresa. El nivel de comprensión y el contexto en el que son analizados los datos, van elevando su altura y relevancia.


Uno de los grandes retos de la seguridad de la información es que por desgracia, carecemos de cultura de gestión de la información y por tanto, algunas de las medidas a implantar como controles ISO 27002 son duros de llevar a la práctica porque implican un cambio organizativo y cultural importante. Como es un tema que sufro de forma continua he tratado de buscar referencias que pudieran ayudarme y el haber tenido una compañera documentalista ha sido un gran lujo porque me ha tenido siempre bien informado y me ha hecho ver el tremendo papel que juegan los documentalistas en toda organización. Hace meses me habló de la norma ISO 30301 que pretende ser para la gestión documental lo mismo que ISO 27001 es para la seguridad de la información. Además, tenemos la suerte de que esta norma se ha cocinado bastante en España y tenemos a grandes expertos de la materia haciendo difusión de esta norma. Me han dado la oportunidad de contribuir como redactor en el blog www.iso30300.es  y eso esta permitiendo intercambiar enfoques e impresiones respecto a cómo abordar aspectos comunes entre las normas ISO 27001 e ISO 30301. Al fin y al cabo no puede haber "gestión de la documentación" sin seguridad, pero tampoco puede haber "seguridad de la información" sin gestión de la documentación. Mi primer articulo está enfocado a plantear cómo puede definirse un criterio de clasificación que contemple los requisitos legales establecidos y a la par sea algo manejable, aplicable y real para una implementación en cualquier tipo de organización. El post por largo ha sido dividido en estos dos trozos:


Todavía no hay respuesta en la búsqueda de este santo grial, pero seguro que una solución mixta entre el mundo de la gestión documental y la seguridad de la información será mas completa y acertada que desde una visión parcial donde la protección prima por encima de cuestiones operativas. Ambas normas, ISO 27001 e ISO 30301 deben resolver la cuestión y nos toca ahora plantear un cuadro de clasificación de documentación que pueda servir para resolver el tema. En lo que respecta al marco jurídico, la legislación tanto de protección de datos de carácter personal como de Administración electrónica ya ha puesto nombre y apellidos a los criterios de clasificación, puesto que define 3 niveles: Alto, Medio y Básico. Ahora toca establecer los requisitos para definir todo el ciclo de vida de la información: recogida, clasificación, tratamiento, almacenamiento, transporte, desclasificación y destrucción.


miércoles, 13 de marzo de 2013 2 comentarios

Ciberdefensa: taxonomía de eventos de seguridad.

Hace unas semanas twiteaba un artículo de la empresa Securosis sobre el triangulo de las fugas de información que me gustó bastante leer porque proporcionaba una visión clara sobre cómo afrontar el problema de la protección frente a intrusiones. Además coincide con que llevo unos meses profundizando por los terrenos de la gestión de eventos de seguridad y esta forma sencilla de establecer tres aspectos claves a controlar fue bastante inspiradora.

Es curioso porque la visión estratégica que dan las metodologías de análisis de riesgos no están pudiéndose todavía integrar con la información que es recogida de forma automática por los sistemas de información. Ya he comentado en post anteriores la importancia de transformar los datos de los logs en información relevante que permita obtener un conocimiento claro del "estado de la seguridad".

Desde el mundo de la gestión, la pieza fundamental para alimentar esa visión  y poder reportar a la Dirección resultados son las métricas e indicadores definidos, que deben actuar como sensores para establecer puntos de medición sobre determinados tipos de eventos y desencadenar alarmas cuando los datos salen de ciertas zonas de tolerancia. Actualmente me encuentro intentando establecer un marco de trabajo que permita dibujar esa foto deseada del "estado de la seguridad" entendida como una confirmación de que todo está funcionando como debe según las necesidades de la empresa. 
Cuando hablamos de la seguridad física, el gerente o responsable de una empresa más o menos puede tener claro cuales son sus necesidades de protección. Se suele establecer un perímetro de seguridad, se tienen identificados los puntos de acceso, las zonas vulnerables (puertas, ventanas, despachos) y se pueden colocar cámaras o sensores volumétricos para velar por cubrir todas las zonas.
¿Y en la vigilancia de los sistemas de información? Aunque hay cierto paralelismo entre ambos problemas y existen dispositivos orientados hacia los mismos fines (firewalls  como personal de control de acceso, ids/ips y antivirus como volumétricos y cámaras, etc.) no es tan intuitivo para la Dirección de la empresa definir qué quería vigilar. Sin embargo, si es más viable preguntar  qué le gustaría saber respecto al estado de la seguridad.



En la búsqueda de tratar de facilitar las respuestas adecuadas, podemos tratar de contemplar diferentes fuentes de información que pueden contribuir a localizar estas contestaciones. El punto de partida sería identificar y definir las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué debe importar?
  • ¿En dónde hay que vigilar?
  • ¿Cuando debemos alarmarnos?
Tal como se comenta en el triangulo de las fugas de información, un incidente de seguridad podría ser caracterizado por estas tres patas:

  • Un objetivo o botín, que suelen ser los datos.
  • Una puerta trasera que otorga un acceso ilegitimo a ellos, que son las vulnerabilidades.
  • Un medio que permita el acceso y la fuga que obviamente es la conexión a Internet.

Para responder a cada una de las tres cuestiones principales, podemos segmentar el problema en trozos e ir aproximándonos a el poco a poco.

¿Qué debe importar?
Esta pregunta debe considerar dos fuentes de información. Por un lado deben ser considerados los datos del análisis de riesgos dado que es donde la Dirección marca su criterio respecto a lo que en seguridad es relevante para una Organización. De este tipo de estudios podemos extraer cuales son las piezas clave para el funcionamiento de esa institución (Activos críticos) y las amenazas más relevantes (eventos que más daño pudieran causar). 
Por otro lado, pensando en qué datos necesitamos analizar para poder valorar el estado de las cosas, es necesario establecer una taxonomía de eventos relevantes para el estado de la seguridad y que pudieran ser agrupados en las siguientes categorías o dimensiones:

En la capa de vigilancia del acceso a los recursos, deberíamos vigilar las siguientes componentes:
  • Control de acceso: Eventos relacionados con el acceso o intento de acceso de usuarios a los sistemas de información.
  • Integridad: Eventos relacionados con la modificación de información.
  • Vulnerabilidades: eventos relacionados con la utilización de un error o bug para aprovechar el fallo y lograr el acceso o un aumento de privilegios y colarse en los sistemas. 
En la capa de vigilancia del tráfico por la red, deberíamos vigilar las siguientes componentes:
  • Gestión de la capacidad operativa: Eventos relacionados con el uso y consumo de los recursos y la infraestructura.
  • Gestión de la disponibildiad de servicios y aplicaciones: Eventos relacionados con el chequeo y verificación de la disponibilidad de los diferentes equipos informáticos y los servicios tecnológicos en ellos instalados.
  • Naturaleza del tráfico de red: Eventos relacionados con el tráfico de red, origenes, destinos, puertos, ancho de banda consumido, etc.
Esta pudiera ser una primera clasificación de los grandes grupos de eventos que sería necesario monitorizar. En una estrategia basada en la detección de anomalías, es probable que todo incidente de seguridad "cante" por alguna de estas dimensiones, es decir, un evento extraño en una o más de una de estas dimensiones podría ser un indicio suficiente para elevar una alarma. Básicamente esto es a lo que se dedican los appliances y aplicaciones software denominadas como "Security information and event monitoring" (SIEM).
El laboratorio de AlientVault también ha definido una taxonomía de eventos de seguridad que es bastante completa y que se utiliza para etiquetar cada evento que detecta este SIEM. Técnicamente es mucho más completa y extensa que la presentada en este post pero por ello también, más complicada para que pueda ser manejada por perfiles directivos. 




¿En dónde hay que vigilar?
Esta segunda cuestión es mucho más sencilla dado que como hemos dicho, el intruso busca un botín determinado. Por tanto, cualquier pieza que esté en el camino de acceso a dichos datos debe ser vigilada. En la problemática de los sistemas de información se trataría de monitorizar todos aquellos dispositivos que se encuentran en las diferentes áreas de acceso a la información y por los que el intruso va a tener que obligatoriamente pasar antes de poder acceder a los sistemas que custodian los datos. Además, contaríamos también con la visión que el análisis de riesgos aporta respecto a la criticidad de los activos y su relevancia dentro de los sistemas de información según el análisis de impacto realizado.

¿Cuando debemos alarmarnos?
En relación a esta tercera cuestión, podemos establecer dos tipos de eventos que pueden producirse dentro de un sistema de información:

  • Eventos habituales o esperados, que son los que supondrían un funcionamiento normal de los sistemas de información y confirmarían que todo funciona de forma correcta. Básicamente son los que monitorizamos para confirmar que las cosas funcionan según lo previsto.
  • Eventos no deseados o sospechosos, que serían todos aquellos que pueden suponer un indicio de que algo no va bien o de que pueden estar pasando cosas que requieren un análisis o al menos que alguién revise o examine los sistemas por si ocurre algo raro.

Ambos tipos de eventos pueden establecerse en cada una de las capas de vigilancia de forma que podemos establecer un conjunto de indicadores agrupados por las dos capas comentadas y las seis dimensiones indicadas que puedan servir para colorear nuestro "estado de la seguridad". Todo lo comentado respecto a qué queríamos saber sería recogido del análisis de logs en los diferentes sistemas y a través de los diferentes sensores que pudiéramos establecer dentro de la red. La fuente de información por tanto son las herramientas SIEM que podamos desplegar internamente para colocar sensores que velen por la detección e identificación de toda esta información.  
Pero tal como empecé este post, el objetivo esencial de todo este proceso debe ser transformar una serie de datos técnicos en información que pueda dar a la Dirección una visión aproximada del "estado de la seguridad". Por tanto, el segundo esfuerzo a realizar sería procesar todos estos datos para construir indicadores que sirvan para pintar un "cuadro de mando" entendible a varios niveles. Debe proporcionar información a la Dirección del área TI porque son los responsables de la gestión y debe proporcionar información a la Gerencia porque son los que deben conocer la situación real de la seguridad de sus sistemas para tomar decisiones. De alguna forma, se trata de alimentar el análisis de riesgos que se realiza para tener una visión estratégica con los datos reales que son recogidos por los térmometros de la seguridad desplegados en los sistemas. El objetivo sería disponer de una telemetría de los sistemas que sirva para valorar la situación y estado, hacer ajustes y volver a monitorizar. Algo similar a lo que ocurre en la Fórmula 1 los viernes, sábados y domingos de carrera.

Por poner un ejemplo para que se pueda ver claro el planteamiento, podríamos tener algo como:
Capa de vigilancia de acceso a los recursos.
  • Dimensión de control de acceso.
    • Eventos esperados: Logon y logoff de usuarios dentro del horario laboral.
    • Eventos no deseables: 
      • Intentos de logon fallidos a cualquier hora.
      • Logon y logoff de usuarios en horarios extraños como de 1:00 AM a 8:00 AM.
Este conjunto de eventos serían procesado para luego poder proporcionar un indicador que de una visión más global a la gerencia de qué ocurre respecto el control de acceso. Algo como el porcentaje de accesos sospechosos frente a legítimos que se detectan a lo largo de un determinado intervalo de tiempo. El valor objetivo debiera ser que ese dato estuviera próximo al 0%.

En cada Organización habrá que estudiar el patrón de eventos habituales con carácter previo a poder establecer los eventos anómalos pero estas pautas de comportamiento no son difíciles de averiguar. Algo más complicado puede ser evaluar la naturaleza del tráfico de red y los movimientos de datos "normales" entre orígenes y destinos.

Respecto al planteamiento de establecer esta estrategia de vigilancia me gustaría contar con vuestra opinión al respecto.

  • ¿Como lo véis? 
  • ¿Alguna consideración que haya quedado fuera o algún aspecto no contemplado que sea relevante?




jueves, 31 de enero de 2013 2 comentarios

Un plan para mejorar el mundo, medir mejor.

A diario todos los dias tengo 40 minutos de trayecto en coche que me permite escuchar podcast u oir la radio. Normalmente en el viaje de regreso suelo hacer esto último porque en la cadena que suelo escuchar se habla de economía y de buenas noticias.

Ante ayer me llamó mucho la atención la siguiente noticia que paso a comentar. Hablando de buenas noticias, salió a la palestra el tan odiado en otras épocas Bill Gates que hace unos días anunció que tenía un plan para solventar los grandes problemas de nuestro mundo. La noticia había sido publicada en el Wall Steet Journal y puede leerse integramente en el siguiente enlace "Bill Gates: My Plan to Fix The World's Biggest Problems".

Yo siempre he visto en Microsoft una gran empresa que ha brillado más por su aciertos que por sus fallos. Incluso en sus peores momentos, siempre la reflexión general es que esa situación debía servirles para mejorar. Y no somos capaces todavía de valorarlo con perspectiva, pero en materia de Seguridad Microsoft ha hecho mucho bien dentro de la industria. Puede parecer ilógico o exagerado pero cuantas de las metodologías de trabajo o de las rutinas de seguridad se iniciaron en el fabricante americano. Este blog ha ido recogiendo a lo largo del tiempo muchas de ellas que seguro podéis encontrar buscando la palabra Microsoft. Yo por citar algunas de ellas, quiero destacar el ciclo SDLC, la metodología de análisis de riesgos, el Threat Model, etc... pero bueno, este post no es para hablar de esta empresa sino de su fundador.
Resulta que el gran plan del señor Gates para solventar los grandes problemas del mundo es "medir bien", hacer que todo aquello que es gestionado cuente con buenas métricas.

La argumentación del señor Gates empieza recordando la era industrial y remontándose a la máquina de vapor.El micrómetro fué capaz de medir el rendimiento energético de los motores y ello permitió mejorar y perfeccionar mucho más la máquina de vapor al permitir a los inventores ver si sus cambios de diseño producían mejoras, como una mayor potencia y menor consumo de carbón, necesario para construir mejores motores. Tal como describe Gates, "en el último año, he sido golpeado por la importancia de la medición y cómo ello contribuye a la mejora de la condición humana. Se puede lograr un avance increíble si se establece un objetivo claro y se encuentra una medida que impulse el progreso hacia esa meta en un circuito de retroalimentación. La historia de cómo el señor Gates ha conseguido mejorar la situación puede leerse en el artículo pero hay un trozo del texto que pone los pelos de punta. Según la costumbre de Etiopía, los padres esperan para nombrar a un bebé porque los niños mueren a menudo durante las primeras semanas de vida. Cuando la primera hija Sebsebila nació hace tres años, siguió la tradición y esperó un mes para otorgar un nombre. Esta vez, con más confianza en las posibilidades de su nuevo bebé de la supervivencia, Sebsebila poner "Amira" - "princesa" en árabe-el espacio en blanco en la parte superior de la tarjeta de vacunación de su hija en el día en que nació. Sebsebila no es el único: muchos padres en Etiopía ahora tienen la confianza para hacer lo mismo. Os preguntaréis a estas alturas que tiene que ver esto con la seguridad pero la lectura de fondo es bastante importante. A menudo nos preocupamos en mirar el horizonte y tratar de vaticinar qué riesgos asumimos, qué riesgos tenemos que gestionar, etc... sin embargo, tenemos una gran cantidad de materia prima sin explotar, los logs. Los datos están ahí y están esperando que alguien con criterio aporte significado y sea capaz de establecer objetivos y modificar tendencias. En este último año he tenido y tengo la oportunidad de participar en una oficina de seguridad que desde el principio afrontó una doble estrategia de gestión de la seguridad. Trabajar desde arriba, a través de un SGSI que orientara los pasos hacia la mejora continua pero a su vez, construir desde abajo un conjunto de indicadores y métricas que nos aporten luz sobre lo que ocurre en el día a día. Nuestras fuentes de información son básicamente los logs de un firewall corporativo y los resultados de los antivirus distribuidos por toda la organización. Y aunque la lucha sigue abierta, si podemos afirmar que la retroalimentación negativa contribuye a la mejora al proporcionar información sobre lo que no va bien, y a su vez, confirmar que los esfuerzos cuando van en la linea correcta logran resultados. Es un ciclo de motivación continua porque evidencias que las tareas operativas que pueden parecer insignificantes son un tesoro que hay que cuidar y que deben formar parte de los "hábitos de la nueva cultura de seguridad" que un SGSI trata de implantar. Una de las asignaturas que más me gustaron en Ingeniería en Informática era la "dinámica de sistemas". En ella aprendimos a modelar el mundo y a elaborar los diagramas de forrester que nos permitían construir modelos que sirvieran para predecir comportamientos de todo tipo: ecosistemas, economía, demografía, etc... Creo que es hora de recuperar el par de libros que compré para la asignatura y empezar a plantearme cómo con las tecnologías SIEM y los resultados de la medición que se van recogiendo podemos tratar de conocer nuestro campo de batalla. De nuevo hay que recordar al maestro Sun Tzu con aquello de "Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla." Muchas veces, a los que nos toca defender la muralla solo nos queda como opción tratar de conocernos a nosotros mismos. El enemigo es invisible y nunca avisa cuando llegará.


Y a quien le suene familiar esto del feedback negativo o de la retroalimentación negativa y busque en Internet sobre ello, le sonará bastante familiar su estructura si lo compara con algo tan famoso en la gestión de la seguridad, el ciclo P-D-C-A de Demming.
viernes, 28 de diciembre de 2012 3 comentarios

Carta a los Reyes Magos de un Responsable de Seguridad para el 2013

Dado el éxito que tuvo esta entrada el año pasado y visto que para pronósticos ya hay bastantes buenas Webs especializadas en hacerlos, voy de nuevo a escribir este año lo que sería mi carta a los Reyes Magos si fuera un "responsable de seguridad".
"Queridos Reyes Magos,
Este año, como en años anteriores he sido bueno y he logrado que en mi organización no haya ocurrido ningún incidente. Mis compañeros no lo valoran pero he tenido que trabajar mucho para que esto sea así. Sin embargo y muy a pesar mío, este año ha sido especialmente duro porque me han complicado mucho más la vida y me estan haciendo sudar la camiseta a diario. Supongo que al igual que atendéis mis deseos, también escucháis los de mis jefes y compañeros. Yo se que no lo hacen con mala intención pero a ellos les has traído en este 2012 sus "nubes" y les regalasteis todo tipo de gadgets que para mi se han convertido en mis peores pesadillas bajo las siglas "BYOD" y "Cloud computing". Así que de nuevo tengo que pedir algunas cosas para este año 2013 que empieza. Mi lista es la siguiente:
  • Este año necesito refuerzos muy importantes desde los servicios jurídicos. En otros departamentos se están planteando ya el migrar algunos servicios hacia entornos más versátiles utilizando la "cloud computing" pero nadie es capaz de valorar con la debida prudencia cómo hacer que esto no sea un salto al vacío irreversible y sobre todo, que atienda al cumplimiento de los requisitos legales que rigen en nuestro país. De este tema me preocupan dos cosas: a largo plazo, no deberíamos ser presa de nuestros proveedores y deberíamos tener un plan B por si los servicios en esta modalidad no cumplen con nuestras necesidades, poder saltar a otro proveedor o dar marcha atrás y usar de nuevo nuestros entornos.  A corto plazo, que firmemos acuerdos que me proporcionen garantías jurídicas solventes en caso de problemas para que litigiar si el proveedor no está a la altura no sea una pesadilla. Por tanto, necesito que mis compañeros de jurídico me ayuden  y valoren si las condiciones del servicio satisfacen la legislación en materia de protección de datos, controlen que se firman los correspondientes acuerdos de encargo de tratamiento, determinen si es pertinente o no el ámbito jurísdiccional en el que se resolverán los conflictos en caso de problemas y sobre todo, definan si las garantías y renuncias de responsabilidad del proveedor son pertinentes o asumibles. Yo les echaré una mano para establecer los acuerdos de nivel de servicio y junto con mis compañeros de sistemas determinaremos los usos deseados y las posibles penalizaciones a trasladar al proveedor si no se cumplen los niveles de servicio acordados.
  • En relación con el salto a la "cloud computing" necesito también la ayuda de mis compañeros de sistemas. Tenemos que definir en estos entornos cual va a ser nuestra política de backup y sobre todo, cuál sería nuestro plan de continuidad de negocio en el caso de que el proveedor por lo que fuera nos dejara tirado. No me hace mucha ilusión perder control total de los datos por lo que aplicando la regla básica de la prudencia "Si algo puede ir mal, irá peor", quiero tener alguna garantía de supervivencia en caso de que la trasferencia del riesgo falle. Si el proveedor se hunde no quiero verme atado a él y caer en el mismo pozo... o al menos, quiero tener datos suficientes como para poder reconstruir los sistemas de información. Nunca falla nada... hasta que falla, pero mi misión en mi organización en el contexto de la Cloud computing ya no es en este caso evitarlo, sino garantizar que habrá una salida para nosotros llegado el momento.
  • A mis compañeros de trabajo que traen todo tipo de gadgets a la oficina y que me piden conectividad "anywhere" y "anytime" les pido un poco de cordura. Yo no soy el árbitro o el malo de la película sino simplemente el observador que avisa o advierte del peligro que se asume o corre. En este sentido, antes de poder hacer algo al respecto necesitaría que la Dirección me aclare cómo quiere atajar el problema y hasta donde lo desea controlar. La información está ya tan distribuida o es tan sencillamente dispersable que mantenerla bajo control es un auténtico quebradero de cabeza. Sin embargo hay unos mínimos que la organización debe decidir y que al menos estos, debieran cumplirse pero no porque sea una decisión de seguridad sino porque son necesidades de negocio o porque la legislación no lo permite. Por tanto y dado que yo no puedo velar de forma operativa porque los datos no se pierdan, tengo que apelar a su responsabilidad para que entiendan de una puñetera vez que la información tiene valor y por tanto, no se puede llevar de cualquier forma y en cualquier dispositivo. Según se decida, ciertas cosas deberán ir protegidas o no podrán salir de la organización.
  • En relación al Bring Your Own Device (BYOD) necesito que la Dirección tome una decisión al respecto y que establezca la posición corporativa y las normas de uso que autoriza respecto a este tema. Como ya he dicho antes y les explico a mis compañeros, el Área de Seguridad no es árbitro de nada. Simplemente es responsable de velar porque se cumplan las restricciones. No somos nosotros los que debemos decidir que si y qué no. Y seguramente muchos usuarios de buena fe están usando estos servicios para hacer mejor su trabajo pero ello no justifica que “ellos” asuman unos riesgos/decisiones que  no les corresponden. Porque si por lo que fuera uno de esos documentos acaba en manos ajenas no será el personal en cuestión con nombre y apellidos el cuestionado sino su organización y por extensión, mi trabajo. Por eso es necesario una vez tomadas las decisiones al respecto, definir cual sería el procedimiento disciplinario a aplicar una vez definidas las normas. Entre todos tenemos que buscar ese “difícil punto de equilibrio” entre lo razonable y lo prudente. 
  • En materia de cumplimiento y LOPD, poco tengo que solicitaros. Como dicen por aquí, "virgencita que me quede como estoy". Se que se avecinan cambios en cuanto vayan dando la forma definitiva al futuro reglamento europeo pero al menos en mi caso, me conformo con que la gente vaya asumiendo las diferentes tareas que hemos asignado para garantizar que cuidamos bien el cumplimiento. Yo volveré a realizar campañas de concienciación sobre el tema para que mis departamentos más críticos como son personal y marketing tengan claras las reglas del juego y conozcan los protocolos internos que hemos pactado para atender derechos, comunicar incidencias y cumplir con las medidas de seguridad.  
  • Como ya deseo final tengo que pedir para mi departamento unas mejores herramientas que me permitan mejorar la gestión general de la seguridad y relacionar las necesidades de Dirección con la vigilancia activa de lo que circula en la red. El año 2012 ha sido bastante movidito en cuanto a malware y su vertiente más peligrosa, los APT. A ello se suma que se amplia el alcance de  esta lacra tecnológica y se añaden los dispositivos móviles por lo que la problemática se hace mayor y más dispersa. Por tanto, me gustaría empezar a desplegar mi estrategia de monitorización proactiva y disponer de herramientas que me permitan tener "inteligencia de red" para poder detectar comportamientos anómalos o extraños y que pueda al menos reaccionar en el menor tiempo posible. Y si ya queréis bordarlo, me gustaría que estas herramientas SIEM pudieran hablar con mis herramientas de análisis y gestión del riesgo para que ambos mundos se fueran sincronizando. Desde el mundo SIEM podría tener información que alimentara mis indicadores y métricas de gestión y control de la seguridad. Desde mis herramientas de análisis de riesgos me gustaría poder volcar el valor de los activos sobre los CI que definen la  infraestructura de los sistemas de información de forma que cada vez que cualquier área tenga que modificar un elemento de configuración, tenga presente el posible impacto y valor que para el negocio tiene ese elemento. De esta forma, todos empezaremos a hablar el mismo lenguaje, el que tiene que importarnos a todos que es la relevancia que cada elemento tiene en los procesos de negocio. Por lo que voy conociendo, a principios de este año se anunciará un producto así que junta la parte operativa con la de gestión así que solo espero cierto mínimo presupuesto para poder empezar a implantarlo porque será vital para que pueda avisar a tiempo.

En fin, queridos Reyes. Se que éste es un año difícil porque nadie tiene presupuesto para nada porque a todos nos toca apañarnos con lo que tenemos pero sin herramientas a veces se complica mucho hacer bien nuestro trabajo."


miércoles, 12 de diciembre de 2012 3 comentarios

Big data y LOPD, ¿Enemigos íntimos?

Llevo un tiempo desaparecido del blog porque este último mes ha sido bastante intenso de trabajo. Se suma que he estado también investigando sobre la problemática del Big data porque tenía una intervención en el Congreso “La privacidad, ¿un lastre para la innovación tecnológica?” donde se plantearon los posibles retos jurídicos que deberán ser resueltos en los próximos años para garantizar esto que seguimos llamando "privacidad" y que además durante este tiempo también se han publicado algunas reflexiones interesantes como la posteada por Enrique Dans en "¿Realmente existe la privacidad?" que hacían conveniente esperar un tiempo para también publicar un contenido más completo.

Tengo que confesar que preparando la charla tenía claro que quería ilustrar qué se estaba cocinando en los laboratorios de I+D+i de empresas muy grandes que tienen por objetivo mejorar nuestra calidad de vida y hacer progresar el avance tecnológico. Sin embargo no supe enfocar realmente cuales podrían ser los problemas de los futuros escenarios que se están planteando porque entiendo que el término privacidad está cambiando en nuestra sociedad. Joseba Enjuto también aportaba una interesante reflexión en "Faldas y privacidad" para comentar el cambio en la percepción de este concepto que pueden tener los nativos digitales que precisamente no entienden su existencia sin la presencia en redes sociales.

Metiéndonos ya de lleno en el fondo de la cuestión, si este año ha sido el del "cloud computing" parece que el año que viene será el del "Big data". Por este término se debe entender según establece la Wikipedia, "sistemas que manipulan grandes conjuntos de datos (o data sets). Las dificultades más habituales en estos casos se centran en la captura, el almacenado, búsqueda, compartir, análisis y visualización. La tendencia a manipular ingentes cantidades de datos se debe a la necesidad en muchos casos de incluir los datos relacionados del análisis en un gran conjunto de datos relacionado, tal es el ejemplo de los análisis de negocio, los datos de enfermedades infecciosas, o el combate con el crimen organizado."

He tenido que esperar a tener terminada la transformación del powerpoint que usé en el Congreso al formato Prezi porque empleé varios vídeos de Youtube que si hubiera subido a Slideshare o cualquier otro visualizador de powerpoint se habrían perdido. En este caso, los vídeos son esenciales para ilustrar en qué consiste el uso de estas tecnologías y cómo puede eso afectar a la privacidad.




Tras dejar reposar algunas de las reflexiones planteadas en la presentación, creo bajo mi humilde opinión que las tecnologías de Big data van a ser bastante disruptivas y van a cambiar muchas cosas tanto por enfoque como por resultados. Como informático además veo en estas tecnologías el cumplimento de uno de los grandes deseos y santos griales de nuestra profesión  La ingeniería informática (informática significa información automática) es una disciplina que pretende la construcción de procesos y sistemas que llevan a la transformación de datos en información. Nuestra carrera a veces se confunde con las herramientas que se emplean pero el sentido de nuestra profesión está sobre todo orientado a establecer entornos que permitan la generación de conocimiento en base al procesado de datos que se transforman en información tras ser tratados.
Las tecnologías de Bigdata realmente son una evolución de las tecnologías de "business inteligence" que se pueden complementar con otras fuentes de información para obtener nuevos datos y nuevas informaciones.

En relación a la privacidad, creo que podemos hablar de la existencia de determinados riesgos potenciales que será la realidad la que se encargue de confirmar si acaban produciéndose o bien terminan siendo controlados o regulados. En relación al marco legislativo en materia de protección de datos creo que habría que plantearse una evolución de conceptos atendiendo a estos criterios:

  • ¿Tiene sentido hablar de "datos de carácter personal" o tenemos que elevar el concepto al de "información de carácter personal"? Parece lo mismo pero no lo es y lo intento ilustrar con un ejemplo. Imaginemos que se tiene un fichero vinculado a mi persona donde esta mi nombre, mi usuario y las coordinadas GPS vinculadas a mi posición a lo largo del tiempo durante unos días. Visto de esta forma, efectivamente todos esos elementos  son "datos" vinculados a mi y por tanto de carácter personal. Imaginemos que ahora, aplicando tecnologías de Big Data, añadimos a ese fichero una capa de posicionamiento geográfico que nos sirve para conocer de cada una de esas coordenadas GPS a qué tipo de sector o negocio pertenece o qué tipo de barrio o zona de la ciudad es (zona de negocios, zona de bares, zona de tiendas, etc.). ¿Realmente ese fichero de datos sigue siendo "solo eso" o hemos conseguido "correlacionar datos" para poder inferir o deducir "informaciones nuevas" que transforman lo que se puede saber sobre mi persona.? Yo sinceramente creo que se produce esto segundo y por tanto, al añadir un conjunto de datos no personales que sirven para "etiquetar o colorear" los datos existentes conseguimos más que la suma de las partes originales.
  • ¿Tenemos que empezar a hablar de "datos suministrados por el afectado" y "datos inferidos o calculados"? Esto es básicamente importante porque afectaría al deber de información dado que al usuario habría que indicarle que ciertos datos que vaya a suministrar serán transformados en información que permitirá la explotación de otras finalidades. De nuevo trato de ilustrar el caso con un ejemplo. Imaginemos que yo al supermercado de la esquina le proporciono mis datos para que me entregue una tarjeta de fidelización y use una aplicación en el teléfono que permita conocer sus ofertas y que siga a su usuario en redes sociales. Ellos me informan que van a introducirlos en un fichero y me solicitan consentimiento para poder procesar esta información además de añadirse como un follower a nuestra cuenta en Twitter por ejemplo. ¿Está correctamente informado el afectado si la cláusula legal informa de qué se va a hacer con los datos directamente recogidos por el afectado? Yo creo que sería necesario que la finalidad explícitamente indique que además de la información recogida directamente de él, se van a utilizar otras fuentes externas que van a permitir otra serie de cuestiones con el objetivo de poder personalizar mejor la oferta de productos o servicios en base a un perfil más exacto de esa persona como potencial consumidor.
Tal como se comentaba en las reflexiones finales del Congreso, creo que ha llegado el momento de establecer ciertos principios esenciales que la tecnología debe respetar si o sí, a pesar de que su evolución siempre sea más rápida que la legislación que regula su uso. En este sentido, el marco de protección estaría formado por tres pilares esenciales e inamovibles:
  • Principios de protección reconocidos por la legislación en materia de protección de datos y que deben conservar el deber de informar, el deber de otorgar consentimiento, la calidad de los datos, la seguridad y la relación de los terceros en los tratamientos.
  • Los derechos de los afectados, como elemento esencial para seguir conservando la capacidad para decidir sobre la información que se genera en torno al afectado.
  • Privacy by design como marco de diseño básico de toda tecnología que tenga por objetivo el uso o la explotación de datos de carácter personal.
Es evidente que el mundo de la privacidad puede formar parte de nuevos modelos de negocio y ello supone que existirán presiones de ciertos lobbies para intentar relajar o al menos disminuir los requisitos de protección que el marco actual garantiza. De hecho, los cambios van muy rápido. Cuando hice la presentación tuve que recurrir a un ejemplo puesto en las jornadas que la Fundación Telefónica realizó en Barcelona para hablar de Big Data. Hace una semana se anunciaba un acuerdo entre Telefónica y Seguros Generali  para el desarrollo de un nuevo seguro que usa un GPS para recoger información sobre el asegurado y de esa forma, poder ajustar y calcular mejor la póliza de debe pagar en base a su perfil de riesgo. Obviamente ciertos negocios van a conocer tanto al cliente que van a poder realizar ofertas muy interesantes y atractivas que conseguirán seducirlo como cliente. Obviamente esas ventajas tienen como sacrificio la perdida de cierta privacidad dado que ambas empresas van a conocer demasiada información sobre el cliente (Ponerse a imaginar lo que se puede deducir de una persona si sabes qué lugares frecuenta , en qué horarios, si respeta o no las normas de tráfico siempre, etc.). Nada de esto tiene por qué suponer incumplimientos de LOPD si las cosas se hacen de forma correcta y se respeta la LOPD y todos sus principios. Sin embargo, surge ahora un nuevo poder y como le dice el tio Ben a Spiderman, "un gran poder implica una gran responsabilidad". Una cosa sería que el asegurado sacrificara cierta parte de su privacidad por obtener una reducción en el precio de la póliza y otra muy distinta es que luego esa información fuera cedida a terceros que hicieran otros usos y para otras finalidades. Imaginemos en procesos de investigación por pleitos o divorcios, etc... 
Este tipo de actuaciones serían irregulares en el marco LOPD pero ¿y si la recompensa es mucho mayor que la sanción por la infracción? ¿Puede ser rentable incluso no cumplir la LOPD? 


martes, 23 de octubre de 2012 4 comentarios

El Tsunami tecnológico que no pudimos evitar (Actualización)

Este post quiero dedicarlo a mi fuente de inspiración, la mesa redonda "Encuentro de blogueros de seguridad 2012" del evento ENISE de Inteco donde no he podido estar y donde estos cinco compañeros blogeros y "monstruos de la seguridad" a los que admiro han sabido transmitir con precisión cual es la sensación que tenemos los profesionales de la seguridad y sobre todo, nuestras inquietudes respecto a lo que habría que hacer y no estamos afrontando. Los figuras han sido Alonso Hurtado @ahurtadobueno, Samuel Linares @Infosecmanblog, Román Ramírez @patowc, Antonio Ramos García @antonio_ramosga y Pablo Teijeira @JpabloTG han expuesto desde diferentes puntos de vista (economista, abogado, informático, consultor, fabricante medidas de seguridad) qué cosas deberían empezar a preocuparnos.
[Actualización]
Inteco hoy ya permite el acceso a las diferentes charlas y mesas redondas en la dirección http://6enise.webcastlive.es/ . En concreto, la Mesa de bloggeros a la que estaba invitado pero no pude asistir, puede verse en este enlace. [/Actualización]

Voy a tratar de resumir las constantes reflexiones que durante la charla bullían en mi cabeza mediante el siguiente relato.
"Diario de un consultor de seguridad de la información. Hoy es 23 de octubre de 2020 y ya puedo contar lo que hemos tenido que padecer durante estos dos últimos años.
23 de octubre de 2018. Este fue el día 0, el comienzo de una nueva era en la evolución de la humanidad. Tras unos pocos años de respiro tras una crisis económica global que vino como un tsunami, la tecnología fue una segunda ola con impactos devastadores. Para poder explicar qué paso trataré de hablaos un poco de la situación anterior al día 0, el Pearl Harbour cibernético. La sociedad del año 2012 iba muy acelerada. Los cambios eran continuos y muy rápidos lo que daba poco tiempo a reflexionar sobre la evolución del contexto y entorno que se estaba produciendo. Las redes sociales lo habían inundado todo, las empresas veían en las nuevas tendencias tecnológicas basadas en la cloud y la virtualización las oportunidades para lograr una reconversión tecnológica y poderse adaptar a los cambios. De repente habíamos descubierto que la información en si mismo es una materia prima que llevabamos años recolectando pero que no habíamos sabido explotar. Las tecnologías incipientes relacionadas con el big data ahora nos permitian tranformar datos en información y con ésta lograr conocimiento que mejoraba los rendimientos y resultados de los negocios. Parecía que estabamos por fin sabiendo surfear la ola de las tecnologías de la información y dirigirnos con rumbo acertado hacia la optimización de los procesos de negocio para lograr la máxima eficiencia que jamás habíamos conocido. Sin embargo, y pese a las advertencias de algunos profesionales de la seguridad de la información  de aquella época, la gran ola llegó para arrasar con todo. Durante los años anteriores, principios de 2010, se empezaba a advertir como una nueva realidad lo que ya se venía anunciando en los años 90. Cuando el mundo del crimen organizado aterrizara en el ciberespacio las cosas se iban a poner muy feas.
Y tuvo que pasar para que nos creyeran al verlo con sus propios ojos. No habíamos hecho las cosas a tiempo y no habíamos querido frenar aquella vorágine evolutiva que nos llevaba a un ritmo trepidante, modificando nuestras organizaciones continuamente sin preguntarnos si quiera si todo aquello tenía unos cimientos adecuados para aguantar tanto peso.  Lo cierto es que algunas cosas se habían intentado. Teníamos una legislación muy básica en materia de protección de datos que obligaba a establecer al menos los mecanismos más elementales de protección. Posteriormente llegaron casi al mismo tiempo las regulaciones en materia de Administración electrónica para el sector público y la legislación en materia de infraestructuras críticas. Pero no íbamos a cambiar, venimos de una cultura latina donde siempre las cosas de seguridad están en un segundo plano, donde el "nunca pasa nada" era la frase consuelo que hacía de venda en los ojos para mirar a otro lado. La informática nunca quiso ser vista como una  ingeniería. Aunque en las facultades se formaba a profesionales para que aplicaran metodologías de desarrollo, se validaran los programas, se formalizaran las pruebas, en definitiva, se creara un producto robusto y estable, aquello penalizaba la rentabilidad de las empresas del software y no era la práctica habitual. Solo las grandes ya habían descubierto que esa manera de generar código era la única viable para dar soporte al ciclo de vida del software. La crisis también tuvo bastante que ver porque fue la cazuela perfecta en donde cocinar todos estos ingredientes: excusas por falta de recursos, saltos al vacío para ahorrar costes y mirar a la nube como la panacea de las TI, carencias de normas de regulación tecnológica que al menos forzaran a unos procesos de desarrollo y fabricación de tecnologías más robustos y sobre todo, la extensión general de que las responsabilidades no son aplicables a las tecnologías de la información y que el "error informático" es un ente sin nombres y apellidos que siempre está en todas las consecuencias pero que no tiene un padre que determine cual es la causa y sobre todo el culpable. En todos los productos tecnológicos era una práctica habitual que aparecieran las cláusulas de "irresponsabilidad" que son todas aquellas cláusulas de responsabilidad que empezaban diciendo "este producto se entrega como está y el fabricante no se responsabiliza de nada". 
Contado ahora en el 2020 suena a locura pero en aquellos años era habitual. No habíamos aprendido que de igual forma que para la fabricación de vehículos, electrodomésticos y edificios debían primar en los criterios de diseño la seguridad, en la tecnología se hacía la vista gorda y nadie preguntaba nada si aquello se ponía a funcionar y no daba muchos problemas. Y esa invisibilidad de la amenaza, esa falta de criterio del cerebro humano para predecir amenazas invisibles y sobre todo, no naturales, que no generan miedo porque es complejo predecir los peligros físicos, visibles y tangibles que nos pueden ocasionar tuvo como efecto un engaño, una ilusión de la seguridad, una falta de percepción del riesgo indirecto que sin saberlo estábamos asumiendo. La ola del tsunami se había empezado a levantar pero nadie fue capaz de adivinar hasta que altura llegaría. Es una ley de la naturaleza, la selección natural. Lo cruel es que esta vez se aplicaba sobre nuestra especie y además por fenómenos provocados por nosotros mismos. Nuestra incapacidad para detectar los peligros que generaba el incremento de complejidad en los sistemas que estábamos construyendo y sobre todo, la interdependencia de muchos de ellos entre si, no nos permitieron ver que todo nuestro ciberespacio era un conjunto de fichas de dominó puesto en fila una tras otra y que en cuanto alguien con intenciones concretas y dañinas tirara la primera piedra, el resto caerían sin control y freno. No habíamos ni siquiera previsto cortafuegos entre piezas para que al menos los sistemas críticos no cayeran todos de golpe.
A estas alturas os preguntaréis qué fue lo que ocurrió. Pues vino a pasar que una de esas piezas de la fila del dominó cayo y debido a la alta dependencia que habíamos alcanzado de la tecnología, llegó una situación de caos total que tuvo consecuencias físicas muy graves. La causa podría  haber sido otra cualquiera, seguramente los daños habrían sido diferentes pero las consecuencias para la humanidad, similares. En los años 2011 y 2012 ya se habían producido los primeros incidentes serios de amenazas APT en sistemas industriales. El malware había evolucionado y su sofisticación ya era importante. Las estrategias antimalware seguían evolucionando pero existía ya una industria del Zero-Day que alimentaba bases de datos de vulnerabilidades que ni siquiera ya gestionaban los fabricantes. El día D para producir el Pearl Harbour cibernético se estuvo cocinando durante meses. En una primera fase, se estuvo propagando por la red un malware complejo, sin actividad aparente y sin patrones de tráfico predecibles. Se enmascaraba bien entre el ruido del tráfico habitual de cualquier organización y por tanto, no había sido detectado. Tampoco tenía actividad visible por lo que en esta fase su objetivo era simplemente la dispersión. Cual plaga en esta primera fase solo pretendía crecer y extenderse. En una segunda fase y ya como un elemento común en la red de usuarios de PC y tablets, este malware se transformó y mutó su código para rediseñarse y poderse propagar en lo que sería su objetivo final, los sistemas SCADA. Para ello, hubo un intenso trabajo de inteligencia que se dedicó a recorrer las redes sociales más conocidas y profesionales con el objetivo de localizar aquellos profesionales vinculados a sectores industriales donde pudieran existir estos sistemas SCADA vulnerables. La infección de equipos de usuarios era selectiva y vinculada al perfil profesional del infectado. El malware se instalaba, rastreaba cualquier tipo de dato de carácter personal que permitiera identificar al dueño del ordenador y consultaba su perfil en las redes sociales para decidir si se quedaba o saltaba a otro equipo. Siempre como regla general se instalaba en cualquier dispositivo USB conectado a ese hardware porque era la forma más facil de seguir contaminando el mundo. En una tercera fase, pocos minutos antes de la hora D, las 00:00 del  23 de octubre del 2018, el malware modificó la configuración de los sistemas de referencia horaria y en aquellos sistemas informáticos que empleaban la sincronización basada en GPS alteró los parámetros para apuntar al sistema bajo el control de atacante. A las 00:00 del día D, el malware modificó la referencia horaria de todos los sistemas infectados haciendo viajar en el tiempo a todos los equipos hasta el año 2038, el conocido como Y2K38 que era conocido pero del que todavía no se había empezado a remediar nada dado que quedaban 18 años por delante. Este problema afectaba a los programas que usaban la representación del tiempo basda en POSIX que se basa en contar el número de segundos transcurridos desde enero del 1970 a las 00:00:00.  Era una lacra de diseño de sistemas antiguos que nunca había sido modificada porque nadie había podido pensar que fuera a generar consecuencias tan desastrosas. Ese día, a las 00:00:00 los sistemas de control de infraestructuras críticas como la energía eléctrica, el sistema de posicionamiento global GPS, el control de la cadena de suministro de gas y petróleo dejaron de funcionar produciendo como efecto en cascada la caída del suministro eléctrico en ciudades. Ya disfrutábamos del Internet de las cosas y en el ámbito doméstico la mayoría de aparatos dejaron de estar operativos. Además, los sistemas alternativos y redundantes también padecían dicho fallo y no pudieron ponerse en servicio. Se había tratado siempre de proteger la primera linea de defensa, la cadena de suministro operativa pero en el problema del Y2K38 nadie había mirado tampoco si los sistemas alternativos podrían superar este error. 
Después de aquello y tras algunos meses para poder volver a la normalidad todo cambió. Los políticos, responsables de grandes corporaciones y los grandes accionistas de las importantes multinacionales entendieron que el mundo había sido construido sobre la tecnología e Internet, pero que sus cimientos eran simples palillos apoyados en tierras movedizas que no daban garantía de nada. Todo cambió. Entendieron entonces que la inseguridad no era un tema de costes sino de impactos. No estaba en cuestión el acierto en los criterios de tolerancia al riesgo sino de supervivencia de la humanidad. Ese fue el día en el que por fin se entendió que la tecnologia necesitaba la misma seguridad industrial que el resto de elementos que hasta esa fecha habían sido empleados para la construcción del mundo. Ya no era importante el poner en servicio sino garantizar que todo producto era diseñado para resistir y que además superaba determinadas pruebas de estrés y resiliencia. Y los cambios que hubieron que hacer no fueron tan complejos. Simplemente se prohibieron las cláusula de irresponsabilidad del software. Todo fabricante de cualquier producto tecnológico, software o servicio TI debía superar procesos de homologación y validación industrial previo a su comercialización, asumiendo el fabricante el coste de la inseguridad generada si era demostrado que el sistema tenía fallos que no habían sido gestionados. Además, se obligaba a todo fabricante a suministrar planes de mantenimiento y actualización de sus productos frente a posibles vulnerabilidades descubiertas y a no superar una ventana de tiempo de un mes para la resolución y cierre de estas vulnerabilidades. Obviamente el sector TI sufrió bastante con estos cambios, pero como cuenta la "teoría de la evolución" solo los fuertes sobrevivieron. Justo o injusto, no podíamos permitirnos la existencia de débiles en la cadena de suministro TI que volvieran a hacernos pasar por otro día D. Se tuvo que sacrificar la velocidad y la vorágine de nuevos avances por una mayor estabilidad, sosiego y sobre todo, valoración de los riesgos que estos nuevos entornos estaban contemplando. Ese día dió la razón a todos aquellos que ya habían venido anunciando que lo que se veía en los escenarios de la seguridad informática eran solo la punta del iceberg de los problemas reales que podría suceder. Y tuvo la humanidad de nuevo que vivir un nuevo Titanic TI para darse cuenta de que esos icebergs, pese a querer borrarlos o ignorarlos, estaban ahí y podían tumbar toda nuestra tecnología. Ese día el ser humano volvió a aprender que prevenir el riesgo siempre es más barato que recuperarse de impactos por no haberlo evitado, que la seguridad es un elemento intrínseco en el proceso de diseño y que las cosas deben pensarse con criterios de seguridad, es decir, no pensar cual sería el uso adecuado y funcional del producto sino cuestionarse dado un entorno, cual sería el eslabón más débil  por donde nos querían atacar. Emplear la psicología de la seguridad en todo momento donde lo que siempre está en cuestión no es si el sistema trabaja correctamente sino valorar por donde podría fallar o en dónde podría ser vulnerable. Una mentalidad defensiva basada en la evidencia de que si tiene una IP, podrá ser accesible en algún momento para personas con no buenas intenciones.
De nuevo la naturaleza nos daba muestras claras de que nos aplicaban las mismas leyes que en la selección natural."La cebra tiene que ser más rápida que el más rápido de los leones pero el león tiene que ser más rápido sólo que la más lenta de las cebras". Esta vez, los leones de la inseguridad nos habían ganado la partida porque no quisimos parar las máquinas a tiempo, frenar un poco para mejorar la resiliencia de nuestros avances tecnológicos porque habríamos desacelerado o frenado la vorágine de la innovación. Y como el ser humano no fue capaz por si mismo de autoprotegerse, tuvieron las matemáticas del caos que entrar en acción y demostrar que en sistemas complejos, un pequeño aleteo de una mariposa en Nueva York puede producir un tsunami en la costa de Japón.

Llegado este momento, perfectamente podrían encenderse las luces del cine, levantarnos e irnos a casa. Sin embargo y seguramente con otras hipótesis, muchas de las cuestiones aquí planteadas podrían ser reales en estos años o años futuros. A los profesionales de la seguridad de la información, que somos como los mecánicos de la Formula1 respecto al funcionamiento de la organización que sería el propio coche, se nos pide a diario que detectemos anomalías y problemas estructurales pero no parando el coche en boxers sino cuando está circulando en plena carrera. En esos escenarios, siempre somos una molestia porque no estamos para aportar valor sino para garantizar que el coche llegue a meta. Sin embargo, de no hacer bien nuestro trabajo, lo que corre peligro es la vida del piloto. Es nuestro contexto, es nuestro entorno y es nuestra misión seguir detectando y alertando de las consecuencias que podrían producirse. No nos gusta ser los aguafiestas en las empresas... pero, y valga como reflexión la actual crisis económica, ahora nos preguntamos todos por qué nadie nos avisó. Quizás si lo hicieran pero nadie quiso parar la música en plena fiesta de bonanza económica. Además, el ser humano no puede cambiar tan rápido. Nuestro cerebro lleva siglos evolucionando y no es capaz de plantearse amenazas virtuales, invisibles, intangibles. No es capaz de calibrar las consecuencias de fenómenos en cascada hasta que no hay signos visibles de peligro. Se siguen invirtiendo ingentes cantidades de dinero en seguridad para el mundo físico pensando en proteger un perímetro de un territorio cuando en el subsuelo, por el inframundo, los países eliminaron hace años sus fronteras para interconectarse entre sí a Internet. En un mundo global y conectado, los atacantes no vendrán por la superficie montados en tanques... lo harán desde los sillones de su casa o de los edificios gubernamentales donde trabajen usando su PC. Y además por varios motivos: son más dificiles de detectar, es más barato el desarrollo de operaciones y sobre todo, asumen menos riesgos físicos. Si el ataque no prospera las víctimas son cero porque simplemente no se logra la intrusión. No hay un desgaste o deterioro para el atacante que de nuevo puede volverlo a intentar por otro lugar o en otro momento. Sólo tiene que esperar a buscar el sistema-cebra más lento, en este caso, el menos parcheado, vigilado y protegido.
Ojalá que este texto quede solo en relato, que ese dia D siga siendo algo fictício y que la IN-seguridad de la información jamás cueste una vida humana. Sin embargo, los datos y las diferentes noticias del día a día a los que estamos vigilando y siguiendo la evolución de esta nueva realidad no nos llevan a ser muy optimistas. El malware se extiende y cada vez a sectores más críticos. Hace unos días se publicó la noticia de la  preocupación que hay ya por el salto del malware a los dispositivos médicos, software normalmente cerrado, sin actualizaciones y con sistemas operativos antiguos y sin parchear que podéis consultar en  Computer Viruses Are "Rampant" on Medical Devices in Hospitals. Esto empiezan ya a ser palabras mayores al igual que todo aquello que afecta a infraestructuras críticas. Esperemos que en estos temas no sigamos usando la cultura del "escaparate" donde sólo nos preocupamos por aparentar y no realmente solucionar las cosas. Esperemos no aplicar la misma filosofía que se emplea con la legislación tecnológica basada en el "CUMPLI-MIENTO", entendido como decir que se cumple aunque sea mentira. El mundo del cibercrimen es una realidad, sólo hay que mirar un par de post atrás para ver el documental de En portada.



  Y para finalizar este extenso post,  lo más curioso es que una historia similar  ya había sido escrita para explicar otro fenómeno descontrolado del poder del hombre basado en la ficción de poder volver a crear dinosaurios en base a su ADN. En este caso, el papel de agorero que anunciaba los riesgos lo había asumido, bajo las teorías de las matemáticas del caos y el no control de la naturaleza, el papel de Malcom. Quiero extractar a continuación el párrafo en cuestión donde el matemático del Caos, Malcolm comenta con el dueño del Parque, Hammond por qué la naturaleza no puede ser controlada y cómo había sobredimensionado el poder de la ciencia:
 “—¿Sabe qué es lo que tiene de malo el poder de la ciencia? —prosiguió—. Que es una forma de riqueza heredada. Y ya sabe usted cuan imbécil es la gente congénitamente rica. Nunca falla. —¿De qué está hablando? —preguntó Hammond. Harding hizo un gesto, indicando delirio. Malcolm le lanzó una mirada. —Le diré de qué estoy hablando —contestó—: La mayor parte de las distintas clases de poder exigen un gran sacrificio por parte de quien quiera tener ese poder. Hay un aprendizaje, una disciplina que dura años. Cualquiera que sea la clase de poder que se busque. Presidente de la compañía. Cinturón negro de karate. Gurú espiritual. Atleta profesional. Sea lo que sea lo que se persiga, hay que ponerlo en el tiempo, en la práctica, en el esfuerzo, hay que sacrificar muchas cosas para lograrlo. Tiene que ser muy importante para uno. Y, una vez que se alcanza, es el poder de uno mismo; no se puede delegar: reside en uno. Es, literalmente, resultado de nuestra disciplina. Ahora bien: lo interesante de este proceso es que, en el momento en que alguien adquirió la capacidad de matar con sus manos, también maduró hasta el punto en que sabía cómo utilizar ese poder. No lo utilizaría de manera imprudente. Así que esa clase de poder lleva una especie de control incorporado: la disciplina de conseguir el poder cambia a la persona, de manera que esa persona no hace mal uso de su poder. Pero el poder científico es como la riqueza heredada: se obtiene sin disciplina. Una persona lee lo que otras hicieron, y da el paso siguiente. Puede darlo siendo muy joven. Se puede progresar muy de prisa. No hay una disciplina que dure muchas décadas. No hay enseñanza impartida por unos maestros: se pasa por alto a los viejos científicos. No hay humildad ante la Naturaleza. Sólo existe la filosofía de hacerse-rico-pronto, hacerse-un-hombre-rápido. Engañar, mentir, falsificar, no importa. Ni para uno ni para sus colegas. Nadie nos critica: nadie tiene pautas. Todos intentan hacer lo mismo: hacer algo grande, y hacerlo rápido. Y, como uno se puede levantar sobre los hombros de los gigantes, se puede lograr algo con rapidez. Uno ni siquiera sabe con exactitud qué ha hecho, pero ya informó sobre ello, lo patentó y lo vendió. Y el comprador tendrá aún menos disciplina que el científico: el comprador simplemente adquiere el poder, como si fuera cualquier bien de consumo. El comprador ni siquiera concibe que pueda ser necesaria disciplina alguna. Un maestro de karate no mata gente con las manos desnudas; no pierde los estribos y mata a su esposa. La persona que mata es la que no tiene disciplina, no tiene restricciones, y que salió y adquirió su poder como una dosis de droga. Y ésa es la clase de poder que la ciencia fomenta y permite.”
 
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