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jueves, 6 de agosto de 2015 0 comentarios

Construyendo "conciencia situacional" para evitar o detectar incidentes.

Llevo ya unos meses dedicados a profundizar en la capa operativa de la seguridad. Para mi esta bajada al MUNDOREAL™ está siendo un viaje apasionante dado que me está permitiendo conocer herramientas SIEM que tratan de juntarlo todo con un objetivo único, proporcionar una visión aproximada de lo que puede estar sucediendo para tomar la mejor de las decisiones posibles en materia de detección temprana.

Para ello, he ido dedicando los ratos de ocio a profundizar en la materia tratando de leer (aunque no de la forma sosegada y centrada que me hubiera gustado) diferentes fuentes de información contando para ello con apoyo de diferente bibliografía que a continuación voy a resumir:

Este es un libro esencial dado que fija los conceptos más importantes que deben estar claro en un plan de despliegue de monitorización. Es necesario aplicar criterios de diseño a dónde situar los sensores, qué tipo de información recoger, cuanto tiempo retenerla, valorar los ratios entre cantidad de información y capacidad de proceso, etc.


Este libro complementa al anterior ya que empieza a sentar las bases de la telemetría del estado de seguridad de la red y plantea ya cuestiones más avanzadas sobre cómo procesar la información para obtener conclusiones. Tiene una parte importante centrada en el análisis de datos usando R como lenguaje.







Este tercer libro también es un apoyo importante dado que si en los dos primeros obtenemos una visión del qué es importante conocer, en este se obtiene una visión de "cómo" transmitir aquello que se va conociendo para hacer procesable de forma más rápida y sencilla la información. Este libro no se centra en la monitorización sino que plantea la visualización de todo tipo de datos vinculados a la seguridad.






Hay algunas referencias más que he ido consultando pero a nivel teórico estos son unos buenos pilares para tener claro cómo enfocar el tema. Justo a mitad del proceso, principios de junio, me llegó una invitación a participar en la primera jornada de Ciberseguridad organizada por la Escola de Policia de Catalunya en Mollet del Vallés (Resumen del evento en el blog de empresa que podéis consultar un este enlace

Este seguramente será el primero de algunos post dedicados a describir el proceso de construcción de un SOC pero mis primeras impresiones, tras conocer ya herramientas y sus capacidades me plantean de nuevo la gran importancia que tiene la capa estratégica y lo verdes que están muchas empresas en "conocerse a si mismas".

Todo se resume en la frase de Federico II el Grande "Quien trata de defenderlo todo, no logra proteger nada". En este sentido, el despliegue de cualquier tecnología orientada a la prevención va a platear preguntas sobre la infraestructura TI de la organización y su impacto en el negocio que sólo pueden ser resueltas desde la visión holística y completa que proporciona un análisis de riesgos. Incluso en las herramientas SIEM existe un importante aspecto a configurar vinculado con los activos en donde la relevancia o severidad de las alarmas está condicionada por el valor de los activos o las redes en las que se producen los eventos. Sin un inventario completo de qué aspectos clave son los que inicialmente deben centrar el despliegue, el equipo de seguridad está perdido y desorientado. Cualquier sistema, con la cantidad de ruido existente en la red, va a empezar a disparar alarmas que habrá que priorizar y ponderar en función de a qué afecta, en qué momento, con qué tipo de ataque. Si a esto sumamos que también de repente aparecen eventos potencialmente peligrosos que eran desconocidos para la organización, tenemos un carajal de cuidado en donde es difícil poner orden y concierto.

Antes de entrar en pánico, debemos volver a los principios, a los cimientos y situar cada pieza de la seguridad en su sitio. 

Para poder vigilar es necesario que existan primero decisiones. Tener políticas y normativas de seguridad facilitan las respuestas a cuestiones relevantes sobre lo que está permitido, no lo está, es tolerable pero indeseable o lo que será permitido por cultura de la organización. 



Por tanto, dado que los sistemas son complejos y grandes, tenemos que bajar de nuevo al papel y lápiz, aplicar estrategia militar y diseñar con el plano de red, cuales serán los puntos críticos donde vamos a poner centinelas.



También es importante conocer el entorno cambiante de las amenazas que forman el campo de batalla y ser conscientes de cual es el caldo de cultivo en el que se produce una intrusión. Al igual que existe el triángulo del fuego, una intrusión requiere de tres factores: Datos, un punto de entrada o exploit y una forma de robarlos que es a través de la red. De estos tres elementos, dos son gestionados por el que defiende.


En un mundo ideal, las estrategias preventivas como la establecida por el Gobierno australiano con sus 35 actuaciones básicas para evitar una intrusión, que finalmente quedaron reducidas a cuatro aspectos esenciales no funcionan. Pese a ser muy básico, estas cuatro "decisiones" de seguridad son complicadas de desplegar en organizaciones grandes. A menudo es difícil decidir qué se puede ejecutar, tener control sobre el parque de aplicaciones para garantizar que están parcheadas al igual que sobre el parque de sistemas operativos. Lo único que sueles encontrar funcionando es el principio de mínimos privilegios pero como se muestra, es la última de las 4 actuaciones urgentes.



Por ello, es necesario un cambio de enfoque al problema. Migrar la estrategia de pensar que somos capaces de cerrar todos los agujeros a pensar que la intrusión se va a producir seguro aunque no sabemos cuando. Nuestra misión, como responsables de seguridad es tratar de detectar de forma más temprana posible que existe dicha intrusión y expulsar de los sistemas al extraño antes de que sea capaz de recolectar un volumen alto de información que es realmente lo que causa impacto.


El problema principal de los APT no es que existan, sino su persistencia.


En próximos post iré desgranando aspectos importantes a resolver para poder construir conciencia situacional.


viernes, 16 de enero de 2015 0 comentarios

¿Es la seguridad en el ciberespacio competencia del Estado o un negocio privado?

Hemos visto en estos últimos meses como ha ido cobrando vital importancia la vigilancia en la red y la proliferación de ataques a compañías y estados. Todos los profesionales del sector estamos insistiendo en la necesidad de la prevención y sobre todo la detección temprana... pero últimamente no paro de plantearme una cuestión ¿Pueden los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado vigilar preventivamente el ciberespacio? ¿Tienen igual capacidad operativa en Internet que la que tienen en el terreno físico?

Para evidenciar más la cuestión sólo es necesario consultar los diferentes servicios online que han ido apareciendo en estos meses (El último añadido el nuevo servicio Cybertheat Map de FireEye) donde diferentes empresas del mundo de la seguridad son capaces de mostrar en tiempo real que ocurre en Internet. Todos ellos obviamente están utilizando la información recogida  por los miles de dispositivos de su marca dispersos por el mundo para poder pintar qué ocurre en Internet siendo en todos ellos la foto parcial de aquello que detectan los equipos instalados en sus clientes. 

Aquí os presento 12 de ellas siendo la de Kaspersky, Norse y FireEye de las más impactantes.

 La gran pregunta que hay que plantearse es ¿Podríamos ver servicios así cuya fuente de información sean los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado? ¿Pueden actuar en ataques dirigidos o de denegación de servicio de igual forma a como lo harían si fueran ataques físicos?

Quizás donde esta situación plantea más problemas va a ser en la protección de infraestructuras críticas. Imaginemos que una Autoridad Portuaria está sufriendo un ataque de DDoS. Aunque las competencias las tenga el CCN-CERT, como se puede comprobar en su Catálogo de servicios del CCN-CERT su capacidad proactiva de contención o mitigación es limitada siendo más un organismo de asesoramiento en la gestión del incidente que en la parte técnica de resolución del mismo. Llegado el caso, cada organización dependerá de varios factores para tener éxito frente a este tipo de agresiones:
  • Los operadores de servicios de telecomunicaciones de los que sea cliente.
  • Los fabricantes de sus productos de protección y su capacidad de actualización.
Por tanto y al contrario de lo que ocurre con la seguridad patrimonial, en el ciberespacio la protección de infraestructuras y organismos va a depender de la colaboración publico-privada que exista. Sobre todo porque como estamos viendo, quién tiene la información de primera mano sobre lo que ocurre por la red son los fabricantes de soluciones de seguridad en primera instancia y los operadores de servicios de telecomunicaciones que enrutan el tráfico de Internet. 
Supongo que llegado el caso, deberá crearse un marco legal que diera soporte a un  SITEL-2 (Sistema Integrado de Interceptación de Telecomunicaciones) con una estructura para realizar la monitorización de las TIC pero actualmente esa cobertura no existe y a nivel tecnológico también habría que crear un punto único de paso de todas las comunicaciones. Y cuando llegue el momento también habrá que ver cómo se regula para preservar el difícil equilibrio entre la seguridad y la privacidad. En cualquier caso, el problema de privacidad ya existe porque esos datos ya son manejados por empresas para dar servicios.



jueves, 28 de agosto de 2014 3 comentarios

"El Rey desnudo" de la seguridad de la información

Tras el último post sobre ciberseguridad donde pretendí hacer un repaso sobre la situación actual, hoy toca apuntar el foco hacia el lado contrario. Voy a describir qué veo a diario en las organizaciones y cual es el estado del arte en materia de prevención de incidentes. En este sentido mi visión se basa en mi día a día que posiblemente no afecte tanto a empresas muy grandes donde el área de seguridad de la información cuenta con departamento propio y suficientes recursos asignados.

La reflexión principal que da título a este post es que existe una situación de "Rey desnudo" como el cuento de Hans Christian Andersen dentro de los departamentos de TI en materia de seguridad. Las organizaciones creen que están vestidas por tener sistemas de protección perimetral y antivirus pero realmente no pueden valorar si esas medidas los deja "desnudos" frente a los cibercriminales.


Este diagnóstico se fundamenta en los siguientes síntomas que se repiten de forma continuada en casi todas las empresas que visito:
  • Ausencia de control sobre los sistemas TI. La mítica frase de Thomas Davenport sobre la monitorización y medición "Las mediciones no sólo son necesarias, sino fundamentales. Si no podemos medir, menos podemos controlar. Si no se controla, menos podemos gestionar" refleja que el auténtico control empieza cuando se dispone de un conocimiento completo sobre qué se está gestionado. Aunque "ausencia de control" suena fuerte, cualquier responsable de un departamento de TI creo que debería poder contestar la siguiente batería de preguntas para mostrar que efectivamente tiene todo bajo control:
    • ¿Cuántas IP tiene mi organización expuestas a Internet?
    • ¿Cuál es el porcentaje de equipos con antivirus actualizado?
    • ¿Cuál es el porcentaje de equipos con sistemas operativos actualizados?
    • ¿Cuáles son las aplicaciones instaladas en nuestra organización y cual es el porcentaje de equipos que las tienen actualizadas?
    • ¿Cuál es el porcentaje de usuarios dados de alta que entran de forma continuada a los sistemas de información?
  • Protección de entornos con medidas invisibles. La gestión de la ciberseguridad es compleja porque se trata de sistemas no tangibles. No podemos "ver físicamente" cómo se encuentra nuestro estado de protección. Este es uno de los principales problemas con el que nos encontramos dado que hay ausencia de información sobre el estado real de la seguridad y de los riesgos asumidos. Imaginemos las preguntas anteriores para un responsable de seguridad física y su equivalente en protección física del perímetro:
    • ¿Cuántas IP tiene mi organización expuestas a Internet? Sería una pregunta equivalente a cuantos puntos de acceso o entradas tienen sus instalaciones. No creo que exista un responsable de seguridad física que no pueda responder a esta pregunta.
    • ¿Cuál es el porcentaje de equipos con antivirus actualizado, con sistemas y aplicaciones actualizados? Sería una pregunta equivalente a conocer si los sistemas electrónicos de protección están funcionando correctamente. En seguridad física siempre existe un cuarto de control y un sistema de gestión y control de alarmas que informa del correcto estado de los dispositivos de prevención y detección.
    • ¿Cuál es el porcentaje de usuarios dados de alta que entran de forma continuada a los sistemas de información? sería una pregunta equivalente a tener claro cuantas tarjetas de identificación están revocadas y cuantos usuarios han sido dados de baja en el sistema de control de accesos físicos. Esta pregunta también se resuelve por los sistemas de control y registros de entrada/salida de personal cuando existen tornos, huellas o tarjetas.
  • Tecnologías de protección perimetral superadas por el malware.  En todas las empresas existe la conciencia general de que los sistemas firewalls y antivirus son suficientes pero esto es así cuando están adecuadamente gestionados y si estás evaluando continuamente su eficacia. En este aspecto es frecuente encontrar que existe tecnología de protección pero nadie vigila y revisa de forma preventiva lo que estas herramientas están detectando. El principal problema actualmente es que como ya conté en el post anterior, los malos están empezando a superar las protecciones tradicionales dado que el malware una vez infectados los equipos se conectan contra sus botnet a través de los protocolos http o https. De esta manera, los firewalls en la protección Dentro-fuera son transparentes y dejan salir todo el torrente de datos que se están fugando hacia el exterior. Es común comprobar cómo los administradores de sistemas están al tanto de los cambios en su entorno tecnológico pero desconocen los avances que se producen en el mundo del cibercrimen. Por tanto, no están al día de cuales son las técnicas empleadas por los atacantes y de esa forma, difícilmente van a poder valorar si sus sistemas de protección siguen siendo eficaces.
Como vemos, la situación no es nada optimista. Recuriendo al clásico Sun Tzu "Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla." estamos ante un panorama donde la ausencia de incidentes se debe a que no hay atacantes potenciales o existen pero no están evidenciando sus fechorías de forma notoria. Debe destacarse que una fuga de información es indetectable por la víctima cuando se está produciendo y sólo se manifiesta cuando se descubre que lo que tu sabías es conocido por alguien mas. El problema es cuando se trata de secretos industriales y las sorpresas que presentan cuando de repente aparecen productos idénticos donde los malos han atajado robando trabajo de I+D+i costoso de la empresa que ha sido atacada. Por tanto, la sensación de protección en estos casos debería basarse en evidencias objetivas de que realmente estas fugas no se están produciendo y no en la ausencia de incidentes.

Ayer publiqué un Tweet muy interesante de Symantec donde explican cómo aplicar las metodologías usadas en epidemiología para la detección de malware. En este escrito se critica que frente al malware se trabaja con una "seguridad pasiva" donde ya debe existir la vacuna cuando se detecta la epidemia y sabemos que esto no es cierto ya en todos los casos. Esto justifica quizás la declaración de Symantec sobre la poca eficacia de los antivirus con el titular de cabecera Antivirus pioneer Symantec declares AV “dead” and “doomed to failure”.

Hasta aquí toca la descripción del entorno... pero no quiero que este sea un post derrotista. Como buenos guerreros nos toca conocer primero el escenario en el que se produce la batalla para luego diseñar nuestra estrategia. En este sentido, creo importante que asumamos qué se puede gestionar. La ciberseguridad es como una partida de ajedrez. Es un tablero del que solo tenemos la mitad de las piezas (blancas o negras) y sobre ellas SI podemos tomar decisiones.


Por tanto, la estrategia base de toda organización que decida tomar cartas en el asunto pasaría por:
Fase 1. Conocerse a si mismo.

  • Como primera tarea es necesario conocer a nuestro ejercito. Por tanto debe realizarse inventario de sistemas TI y de elaborar nuestro modelo de seguridad para identificar nuestros riesgos de seguridad. Para ello, es importante destacar que los riesgos no son puramente tecnológicos sino que tenemos que tener una visión completa de los mismos entendiendo que los fallos técnicos producen problemas en las áreas de negocio y son ellos quienes tienen que valorar el impacto de los incidentes. Por tanto, realizar un análisis de los riesgos de la organización respecto a la ausencia de la seguridad en la información propiedad de la empresa. Nuestro objetivo debe ser responder a la pregunta de ¿cuantas IP tiene mi organización? y conocer los impactos de negocio que podría tener el fallo de cada una de ellas.
  • Como segunda tarea es necesario calibrar el funcionamiento de las medidas de seguridad. ¿Tenemos antivirus en todos los equipos y están actualizados? ¿Están los sistemas bien gestionados respecto a sus vulnerabilidades? Estas son cosas que SI están bajo nuestra responsabilidad y donde SI podemos actuar. Por tanto, es necesario que al menos las medidas que tenemos implantadas nos sirvan para algo.
Fase 2. Detecta a tu enemigo.
  • Como he dicho el mundo del cibercrimen trabaja como una industria es difícil poder conocer las últimas técnicas que estén diseñando. Sin embargo si que podemos estar vigilando respecto a si algo raro ocurre en nuestros sistemas de información. Hay una frase de Federico el Grande que ilustra bien este hecho "Se puede perdonar ser derrotado, pero nunca ser sorprendido”. Aunque no seamos conscientes de ello, en esta fase se pueden hacer más cosas de las que creemos pero de nuevo todo pasa por cambiar nuestra estrategia para ser más proactivos. Una fuga de información puede ser representada como un triangulo donde los elementos a vigilar son sus tres vértices: datos, vulnerabilidades y tráfico de salida. De estos tres puntos, un Responsable de TI puede tener control de los tres y por tanto, con una adecuada monitorización, es posible la detección temprana de una anomalía que cortada a tiempo no tenga más consecuencia que un susto... pero que si no es detectado puede acabar con una fuga de Gigas que dure meses. 
  • Otro elemento que a menudo no contemplamos es que estamos en escenarios de Cibercrimen y por tanto, los malos están en sus casas cómodamente sentados en sus sillones. Esto que puede parecer una desventaja tiene su parte positiva ya que los datos se tienen que ir por la red. Por tanto, es importante controlar los flujos de salida de información y sus destinos. Esto es lo que tradicionalmente no se ha hecho en la protección perimetral donde los filtros son muy férreos para tráficos Internet->Organización pero muy laxos para Organización->Internet. Si empezaramos a mirar qué conexiones se realizan hacia fuera seguramente tendríamos indicios de equipos que puedan ser sospechosos de estar comprometidos. Por tanto, dado que sabemos el camino que deben seguir los datos en su exilio al exterior, también tenemos identificados los puntos en los que hay que mirar para vigilar que esto no se produzca.


  • Para acabar, sería necesario que identificáramos aquellos tipos de eventos que es necesario vigilar estableciendo que serán de dos tipos:
    • Eventos esperados: registros y logs que confirman el buen funcionamiento de las cosas como si los sistemas están actualizados, si los usuarios se loguean con éxito, etc.
    • Eventos no deseados: registros y logs que informan de anomalías o de acciones preventivas de seguridad y que pueden ser indicios de que algo malo ocurre. En este sentido, por ejemplo, un incremento alto en el número de usuarios bloqueados por error de contraseña puede ser sintoma de un ataque de fuerza bruta, un número excesivo de conexiones entrantes sintoma de un DDoS, etc.
  • El año pasado por estas fechas, un alumno de TFG en la UCAM y yo nos plateamos como reto establecer un conjunto de eventos de seguridad que deberían ser detectados para confirmar que la seguridad está bajo control. Nuestra intención fue poder establecer un cuadro de mandos de la seguridad que fuera capaz de mostrar con datos si todo estaba bien o había motivos para preocuparse. Para ello, establecimos 6 dimensiones de eventos a vigilar vinculados a la detección de una intrusión y basándonos en lo que si o sí va a ocurrir en un sistema de información cuando esto se produzca. El resultado fue un macro Excel que definía que mirar y donde de forma abstracta para que luego en cada caso y en cada organización, se pueda establecer cómo se puede obtener dicha información. Las dimensiones definidas fueran las que presenta la siguiente transparencia.

Como conclusión general podemos ver que la partida de ajedrez no está perdida desde el inicio. Sin embargo es cierto que la protección de cada Organización va a depender mucho de la tecnología de la que disponga. Los sistemas de protección perimetral ya empiezan a basarse en otras técnicas y no se limitan a valorar direcciones IP y puertos. Actualmente existen sistemas que consultan la reputación IP de las conexiones, entornos que emulan en tiempo real los ejecutables que se envían para diagnosticar en tiempo real si son o no malware tras un análisis de su funcionamiento o tecnologías RASP (Runtime Application Selft-Protection").

En cualquier caso siempre hay algo que hacer y tenemos en nuestra mano al menos no facilitar al atacante el acceso. Para ello, debemos reducir al máximo el número de vulnerabilidades existentes en nuestros sistemas de información lo que implica tomarse las tareas de Patch management más en serio de lo que actualmente se hacen. Aquello de "si funciona no lo toques" debe cambiar porque puede tener como consecuencia que deje de funcionar cuando a alguien de fuera le apetezca (Y probablemente sea en el peor momento para tu organización).

miércoles, 14 de mayo de 2014 4 comentarios

Ciberseguridad, minuto y resultado: Los malos 3, Los buenos 0.

Mucho se habla últimamente de ciberseguridad y la verdad es que la cuestión debería empezar a preocupar. Cuando ves a tanto experto comentar que la situación está empeorando con titulares como "el mayor ataque ciberterrorista es cuestión de tiempo"  de Eugene Kaspersky hemos de suponer que las cosas deben estar muy feas. Tal como expresa el titulo del post quiero aportar mi visión de la situación partiendo de la realidad que me toca analizar día a día y teniendo en cuenta que quien escribe es un profesional de provincia que analiza la realidad de empresas que no están situadas dentro del Ibex 35. En cualquier caso al menos creo interesante comentar cómo se ven las cosas por estas tierras, aunque sean de segunda división.

En primer lugar creo muy relevante hacer constar que la ciberseguridad no es una moda sino más bien una amenaza invisible que no todo el mundo es consciente de que exista o lo que es peor aún, de que pueda impactarle. Obviamente no es cuestión tampoco de dramatizar porque todo este tipo de daños afecta a la información pero cada vez más las consecuencias de la inseguridad sobre los datos pueden alterar el mundo físico y provocar ya daños tangibles y concretos sobre el mundo real. Conscientes de la necesidad de hacer visible este tipo de amenazas, empresas del mundo de la seguridad han empezado a mostrar diferentes tipos de visualizaciones sobre el análisis de tráfico en tipo real que muestra como efectivamente estas cosas suceden. Aquí os presento 12 de ellas siendo la de Kaspersky de las más impactantes.

Voy ahora a narrar, cual periodista deportivo cómo se han producido cada uno de los 3 goles que anunciaba en el titulo del post.

Primer gol (En los primeros minutos de partido).
El primer tanto lo marcan los malos en los primeros minutos cuando la industria del software en general no es casi penalizada por la generación de productos inseguros. Hablamos constantemente de los problemas ocasionados por los fallos software y la necesidad de gestionar la vulnerabilidad pero muy poco sobre la importancia de la seguridad en el diseño. En este tema solo las empresas muy castigadas por el malware fueron capaces de reorientar el proceso de fabricación de software y definir la Trusted Computing. Schneier insiste dentro de su visión económica de la seguridad que mientras sea más barato poner remedio que solventar el problema en el origen, nada motivará a la industria del software a hacer bien las cosas. Y teniendo en cuenta que ahora software tiene casi cualquier cosa, tenemos un problema gordo con la dispersión del software a todas las actividades humanas. En esencia lo que más preocupa actualmente es la seguridad del software orientado a la informática industrial que controla los automatismos en las grandes empresas y las infraestructuras críticas. Es un tema tan específico que en España se ha creado el Centro de Ciberseguidad Industrial y está centrándose en estos temas, es decir, seguridad de la información sobre entornos industriales donde es complejo aplicar las políticas de gestión de la seguridad que se aplican en otros sectores porque son entornos operativamente complejos que no pueden parar su actividad.

Segundo gol (A mitad de partido).
El segundo gol podríamos considerarlo que se ha metido en propia meta dado que está más causado por la falta de control del equipo que defiende que por los méritos del equipo que ataca. Ésta es por tanto una segunda ventaja del mundo del cibercrimen sobre las empresas y está ocasionado por la ausencia o carencia de recursos en el área TIC de las organizaciones para luchar contra estas cyberamenazas. Los departamentos de sistemas de información de las empresas están diseñados para aportar valor y ello se produce diseñando y desarrollando sistemas que amplíen u optimicen el modelo de negocio establecido. En este sentido, los departamentos tienen como misión construir cosas, no preservar los entornos para que los malos no puedan boicotearlos , robarlos o destruirlos. Por tanto, una primera desventaja es la falta de personal especializado que monitorice y vele por el control de la situación. Lo que no deja de resultarme paradójico es ver como las empresas si tienen clara la protección física para amenazas del entorno cercano (Siendo estas quizás poco frecuentes y con pocos agentes agresores) y no para Internet que es un escenario hostil, globalizado y con muchos agentes agresores. Supongo que la causa de ello debe ser la ausencia de percepción de peligro que nos genera la conexión a Internet. En las empresas medianas y pequeñas este tipo de cosas siguen viendose como "de película". El principal problema por tanto es que si nadie mira, cuando las cosas empeoren (Que es lo que está ocurriendo), nadie podrá dar aviso para reaccionar a tiempo. Todavía no nos hemos adaptado al cambio de mentalidad que supone Internet. Como comenta el ensayo titulado Ciberataques por Mikko Hypponen dentro del último libro de la serie BBVA “C@mbio: 19 ensayos clave acerca de cómo Internet está cambiando nuestras vidas”o los cambios son más grandes de lo que parecen.
"El mundo real no es como el mundo online. En el mundo real sólo hemos de ocuparnos de los delincuentes que En el mundo real solo hemos de preocuparnos de los delincuentes que viven en nuestra ciudad. Pero en el mundo online tenemos que preocuparnos de delincuentes que podrían estar en la otra punta del planeta. La delincuencia online siempre es internacional, ya que Internet no conoce fronteras".
Por tanto, debemos entender que la amenaza existe y que no tiene porqué haber una motivación directa para que uno acabe siendo victima de un incidente. Ahí están las estadísticas que documentan las diferentes motivaciones en los casos más relevantes.



Además, los datos no van a mejorar porque tal como indica Mikko Hypponen, la presión policial sobre el cibercrimen es insuficiente.
"Cuando se ponen en un lado de la balanza los daños producidos por la ciberdelincuencia y en el otro la pérdida de vidas humanas, salta a la vista cuáles son más importantes. Adaptarse al rápido crecimiento de la delincuencia online resulta una tarea harto difícil para las fuerzas nacionales de policía y los sistemas legales, pues cuentan con capacidades y recursos limitados para sus investigaciones. Las víctimas, la policía, los fiscales y los jueces casi nunca descubren el auténtico alcance de estos delitos, que se suelen producir más allá de las fronteras nacionales. Los procesos penales contra los delincuentes son muy lentos, los arrestos, contadísimos y, con excesiva frecuencia, las penas impuestas resultan demasiado leves, en especial si se comparan con las de los delitos perpetrados en el mundo real. La baja prioridad que se concede a perseguir a los ciberdelincuentes y la demora en el establecimiento eficaz de penas por delitos cibernéticos transmiten un mensaje equivocado y es el motivo por el que la delincuencia online aumenta a gran velocidad. Ahora mismo, los delincuentes potenciales online son conscientes de que las probabilidades de ser descubiertos y castigados son mínimas y de que los beneficios son enormes."
Hace unos días también se publicaba en El País un titular escandaloso al respecto, "El 95% de los ciberdelitos cometidos quedan impunes". Esta situación de aparente impunidad más el incremento en los réditos obtenidos por los ciberdelincuentes son el caldo de cultivo ideal para que esta "miel" atraiga a más abejas a comer. Las estadísticas dan miedo pero como no se genera alarma social suficiente (Al fin y al cabo solo afecta a información), los esfuerzos policiales se orientan hacia temás de menos envergadura pero más mediáticos (Recordemos que los recursos policiales se deciden desde la capa de la política).



Tercer gol (A final de partido).
Este es quizás el único gol que pueden apuntarse realmente los malos y que se corresponde con el esfuerzo que desarrollan realmente en buscar la forma de lucrarse a costa de los sistemas de información ajenos. En parte, como hemos visto en los dos goles anteriores, sobre un terrerno de juego que no les pone las cosas muy difíciles, han conseguido desarrollar una auténtica industria del malware que ya ha logrado superar las medidas de seguridad perimetral más comunes (Firewalls y antivirus).

Que es una industria no lo duda nadie con solo ver su capacidad de fabricación y el crecimiento esponencial del número de especímenes generados. No es posible semejante ritmo de producción sin organizaciones bien orquestadas que colaboran en la generación de aplicaciones cada vez más sofisticadas que trabajan de forma cada vez más silenciosa. Además, el concepto de malware ha evolucionado hacia el de APT donde la aplicación maliciosa se encuentra durante tiempo en los sistemas de información agazapada, recolectando datos hasta que decide atacar a la víctima. Sobre el tema de APT me parece interesante destacar la reciente revisión realizada por el blog Aeropago21 en el post "Operaciones APT famosas". El año 2013 fue el que dió a conocer esta nueva variante de malware cuando Mandiant hizo publico el informe  "APT1: Exposing One of China's Cyber Espionage Units". Desde entonces mucho se habla del tema pero la noticia de hace unos días que más llama la atención ha sido la declaración de Symantec sobre la poca eficacia de los antivirus con el titular de cabecera Antivirus pioneer Symantec declares AV “dead” and “doomed to failure”.

Como muestra la siguiente gráfica, el crecimiento exponencial del número de muestras de malware hace predecible que las tecnologías basadas en la detección de patrones dentro de código no van por buen camino.



 La gente de la industria lleva hablando de esto hace tiempo aunque no era políticamente correcto siendo creo los primeros la gente de Hispasec que en esto siempre han sido la referencia. Quizás el problema más grave que tiene este nuevo escenario es la existencia de clases también dentro del ciberespacio. Dado que las soluciones actuales no están frenando el malware, las empresas se van a segmentar en tres tipos:
  • Las que tienen buen presupuesto de seguridad y que adquirirán las nuevas tecnologías de protección basadas en el análisis del comportamiento del software y no en patrones. Estos dispositivos tienen un precio alto que no todo el mundo puede asumir. 
  • Las que se refugiarán en bastiones bien protegidos subiendo a infraestructuras de nube bien protegidas, alojando sus sistemas dentro de ciudades bien amuralladas que si hayan podido hacer la inversión en protección para amortizarla vendiéndola como servicio de seguridad en nube.
  • Las que ni saben que los firewalls y antivirus ya no son efectivos y permanecerán de forma incosciente expuestas a la red y a sus sustos. Por desgracia en este segmento se van a situar el 90% de las empresas pequeñas o medianas que ven en la ciberseguridad todavía un tema de ciencia ficción.
El cambio de contexto del que pocas empresas se están dando cuenta respecto de la sofisticación del malware (Y ocasionado por la carencia de personal propio especializado que vaya analizando las amenazas existentes y actualizando los análisis de riesgos como se vió en el segundo gol) es que los malos han aprendido como saltarse las medidas de seguridad. El malware ahora no viene en forma de ejecutable catalogado por el antivirus sino como un software inofensivo que el antivirus no es capaz de detectar. En la ejecución inicial detecta que le faltan trozos y se conecta de forma cifrada hacia los host desde los que poder completarse. Todo ello hablando protocolos comunes como http y utilizando cifrado en el intercambio de información para que los firewalls más avanzados tampoco puedan analizar el contenido del tráfico. En el fondo los malos están utilizando las mismas técnicas que se emplean en la protección legítima de datos pero para unas finalidades diferentes. Por tanto, con este nivel de sofisticación las medidas tradicionales ya están siendo superadas.
Curiosamente además se produce un fenómeno perverso y es la siguiente paradoja:" Quien no puede invertir en seguridad puede tener que asumir mucho más coste ocasionado por la inseguridad". La gestión del riesgo nos lleva a cuatro opciones posibles: trasferir, evitar, reducir o aceptar. A menudo, las capas directivas no asumen que "No hacer nada" es tomar como decisión "aceptar el riesgo" y se arrepienten de la decisión sólo cuando tienen que afrontar los costes de la inseguridad asumida. En este sentido empieza a ser cada vez más necesario evaluar el "coste de la insegurida" y utilizar como métricas de valoración económica los conceptos "CAPEX" y "OPEX". Aun no siendo un experto en la materia, me voy a atrever a hacer un planteamiento económico de la gestión de la seguridad a ver que os parece. Espero que Antonio Ramos lea esto y me corrija si estoy enfocando mal estos conceptos económicos.

Pensemos en un supuesto real de gestión del malware. Sería el caso de un departamento TI que plantea la 
adquisición de un equipo avanzado que puede detectar el 50% más de malware que el firewall tradicional.
Aunque la inversión inicial fuera alta (CAPEX o coste de capital), el coste operacional (OPEX o coste operativo) causado por el gasto en personal que tiene que solventar los incidentes detectados hace que a medio y largo plazo, la decisión basada en adquirir el equipo avanzado sea más rentable. Al final de un año cada decisión tendría los siguientes números suponiendo un coste de 30€ de mano de obra por cada acción de limpiar un equipo de malware:
  • Decisión de no hacer nada tendría estos números: CAPEX: 0€+ OPEX: 378.000€ = 378.000€
  • Decisión de gestionar el riesgo: CAPEX: 3.000€+ OPEX: 189.000€ = 279.000€


    Como muestra el gráfico, una decisión técnica de apuesta por la mejora operacional tiene a medio y largo plazo un resultado más rentable que la decisión de no hacer nada. Además, la aceptación del riesgo está expuesta también a la aleatoriedad del entorno y a la evolución de la tendencia. Es decir, si la agresividad del malware se incrementa, los costes operativos aumentan significativamente siendo entonces la separación entre ambos enfoques mayores. Esto ha sido simplemente un ejemplo sencillo para intentar hacer ver que "no hacer nada" es ya hacer algo y que pensando en rentabilidad económica, puede incluso ser una decisión peor que la que no se quiere asumir por costes iniciales.

















    miércoles, 13 de marzo de 2013 2 comentarios

    Ciberdefensa: taxonomía de eventos de seguridad.

    Hace unas semanas twiteaba un artículo de la empresa Securosis sobre el triangulo de las fugas de información que me gustó bastante leer porque proporcionaba una visión clara sobre cómo afrontar el problema de la protección frente a intrusiones. Además coincide con que llevo unos meses profundizando por los terrenos de la gestión de eventos de seguridad y esta forma sencilla de establecer tres aspectos claves a controlar fue bastante inspiradora.

    Es curioso porque la visión estratégica que dan las metodologías de análisis de riesgos no están pudiéndose todavía integrar con la información que es recogida de forma automática por los sistemas de información. Ya he comentado en post anteriores la importancia de transformar los datos de los logs en información relevante que permita obtener un conocimiento claro del "estado de la seguridad".

    Desde el mundo de la gestión, la pieza fundamental para alimentar esa visión  y poder reportar a la Dirección resultados son las métricas e indicadores definidos, que deben actuar como sensores para establecer puntos de medición sobre determinados tipos de eventos y desencadenar alarmas cuando los datos salen de ciertas zonas de tolerancia. Actualmente me encuentro intentando establecer un marco de trabajo que permita dibujar esa foto deseada del "estado de la seguridad" entendida como una confirmación de que todo está funcionando como debe según las necesidades de la empresa. 
    Cuando hablamos de la seguridad física, el gerente o responsable de una empresa más o menos puede tener claro cuales son sus necesidades de protección. Se suele establecer un perímetro de seguridad, se tienen identificados los puntos de acceso, las zonas vulnerables (puertas, ventanas, despachos) y se pueden colocar cámaras o sensores volumétricos para velar por cubrir todas las zonas.
    ¿Y en la vigilancia de los sistemas de información? Aunque hay cierto paralelismo entre ambos problemas y existen dispositivos orientados hacia los mismos fines (firewalls  como personal de control de acceso, ids/ips y antivirus como volumétricos y cámaras, etc.) no es tan intuitivo para la Dirección de la empresa definir qué quería vigilar. Sin embargo, si es más viable preguntar  qué le gustaría saber respecto al estado de la seguridad.



    En la búsqueda de tratar de facilitar las respuestas adecuadas, podemos tratar de contemplar diferentes fuentes de información que pueden contribuir a localizar estas contestaciones. El punto de partida sería identificar y definir las siguientes cuestiones:

    • ¿Qué debe importar?
    • ¿En dónde hay que vigilar?
    • ¿Cuando debemos alarmarnos?
    Tal como se comenta en el triangulo de las fugas de información, un incidente de seguridad podría ser caracterizado por estas tres patas:

    • Un objetivo o botín, que suelen ser los datos.
    • Una puerta trasera que otorga un acceso ilegitimo a ellos, que son las vulnerabilidades.
    • Un medio que permita el acceso y la fuga que obviamente es la conexión a Internet.

    Para responder a cada una de las tres cuestiones principales, podemos segmentar el problema en trozos e ir aproximándonos a el poco a poco.

    ¿Qué debe importar?
    Esta pregunta debe considerar dos fuentes de información. Por un lado deben ser considerados los datos del análisis de riesgos dado que es donde la Dirección marca su criterio respecto a lo que en seguridad es relevante para una Organización. De este tipo de estudios podemos extraer cuales son las piezas clave para el funcionamiento de esa institución (Activos críticos) y las amenazas más relevantes (eventos que más daño pudieran causar). 
    Por otro lado, pensando en qué datos necesitamos analizar para poder valorar el estado de las cosas, es necesario establecer una taxonomía de eventos relevantes para el estado de la seguridad y que pudieran ser agrupados en las siguientes categorías o dimensiones:

    En la capa de vigilancia del acceso a los recursos, deberíamos vigilar las siguientes componentes:
    • Control de acceso: Eventos relacionados con el acceso o intento de acceso de usuarios a los sistemas de información.
    • Integridad: Eventos relacionados con la modificación de información.
    • Vulnerabilidades: eventos relacionados con la utilización de un error o bug para aprovechar el fallo y lograr el acceso o un aumento de privilegios y colarse en los sistemas. 
    En la capa de vigilancia del tráfico por la red, deberíamos vigilar las siguientes componentes:
    • Gestión de la capacidad operativa: Eventos relacionados con el uso y consumo de los recursos y la infraestructura.
    • Gestión de la disponibildiad de servicios y aplicaciones: Eventos relacionados con el chequeo y verificación de la disponibilidad de los diferentes equipos informáticos y los servicios tecnológicos en ellos instalados.
    • Naturaleza del tráfico de red: Eventos relacionados con el tráfico de red, origenes, destinos, puertos, ancho de banda consumido, etc.
    Esta pudiera ser una primera clasificación de los grandes grupos de eventos que sería necesario monitorizar. En una estrategia basada en la detección de anomalías, es probable que todo incidente de seguridad "cante" por alguna de estas dimensiones, es decir, un evento extraño en una o más de una de estas dimensiones podría ser un indicio suficiente para elevar una alarma. Básicamente esto es a lo que se dedican los appliances y aplicaciones software denominadas como "Security information and event monitoring" (SIEM).
    El laboratorio de AlientVault también ha definido una taxonomía de eventos de seguridad que es bastante completa y que se utiliza para etiquetar cada evento que detecta este SIEM. Técnicamente es mucho más completa y extensa que la presentada en este post pero por ello también, más complicada para que pueda ser manejada por perfiles directivos. 




    ¿En dónde hay que vigilar?
    Esta segunda cuestión es mucho más sencilla dado que como hemos dicho, el intruso busca un botín determinado. Por tanto, cualquier pieza que esté en el camino de acceso a dichos datos debe ser vigilada. En la problemática de los sistemas de información se trataría de monitorizar todos aquellos dispositivos que se encuentran en las diferentes áreas de acceso a la información y por los que el intruso va a tener que obligatoriamente pasar antes de poder acceder a los sistemas que custodian los datos. Además, contaríamos también con la visión que el análisis de riesgos aporta respecto a la criticidad de los activos y su relevancia dentro de los sistemas de información según el análisis de impacto realizado.

    ¿Cuando debemos alarmarnos?
    En relación a esta tercera cuestión, podemos establecer dos tipos de eventos que pueden producirse dentro de un sistema de información:

    • Eventos habituales o esperados, que son los que supondrían un funcionamiento normal de los sistemas de información y confirmarían que todo funciona de forma correcta. Básicamente son los que monitorizamos para confirmar que las cosas funcionan según lo previsto.
    • Eventos no deseados o sospechosos, que serían todos aquellos que pueden suponer un indicio de que algo no va bien o de que pueden estar pasando cosas que requieren un análisis o al menos que alguién revise o examine los sistemas por si ocurre algo raro.

    Ambos tipos de eventos pueden establecerse en cada una de las capas de vigilancia de forma que podemos establecer un conjunto de indicadores agrupados por las dos capas comentadas y las seis dimensiones indicadas que puedan servir para colorear nuestro "estado de la seguridad". Todo lo comentado respecto a qué queríamos saber sería recogido del análisis de logs en los diferentes sistemas y a través de los diferentes sensores que pudiéramos establecer dentro de la red. La fuente de información por tanto son las herramientas SIEM que podamos desplegar internamente para colocar sensores que velen por la detección e identificación de toda esta información.  
    Pero tal como empecé este post, el objetivo esencial de todo este proceso debe ser transformar una serie de datos técnicos en información que pueda dar a la Dirección una visión aproximada del "estado de la seguridad". Por tanto, el segundo esfuerzo a realizar sería procesar todos estos datos para construir indicadores que sirvan para pintar un "cuadro de mando" entendible a varios niveles. Debe proporcionar información a la Dirección del área TI porque son los responsables de la gestión y debe proporcionar información a la Gerencia porque son los que deben conocer la situación real de la seguridad de sus sistemas para tomar decisiones. De alguna forma, se trata de alimentar el análisis de riesgos que se realiza para tener una visión estratégica con los datos reales que son recogidos por los térmometros de la seguridad desplegados en los sistemas. El objetivo sería disponer de una telemetría de los sistemas que sirva para valorar la situación y estado, hacer ajustes y volver a monitorizar. Algo similar a lo que ocurre en la Fórmula 1 los viernes, sábados y domingos de carrera.

    Por poner un ejemplo para que se pueda ver claro el planteamiento, podríamos tener algo como:
    Capa de vigilancia de acceso a los recursos.
    • Dimensión de control de acceso.
      • Eventos esperados: Logon y logoff de usuarios dentro del horario laboral.
      • Eventos no deseables: 
        • Intentos de logon fallidos a cualquier hora.
        • Logon y logoff de usuarios en horarios extraños como de 1:00 AM a 8:00 AM.
    Este conjunto de eventos serían procesado para luego poder proporcionar un indicador que de una visión más global a la gerencia de qué ocurre respecto el control de acceso. Algo como el porcentaje de accesos sospechosos frente a legítimos que se detectan a lo largo de un determinado intervalo de tiempo. El valor objetivo debiera ser que ese dato estuviera próximo al 0%.

    En cada Organización habrá que estudiar el patrón de eventos habituales con carácter previo a poder establecer los eventos anómalos pero estas pautas de comportamiento no son difíciles de averiguar. Algo más complicado puede ser evaluar la naturaleza del tráfico de red y los movimientos de datos "normales" entre orígenes y destinos.

    Respecto al planteamiento de establecer esta estrategia de vigilancia me gustaría contar con vuestra opinión al respecto.

    • ¿Como lo véis? 
    • ¿Alguna consideración que haya quedado fuera o algún aspecto no contemplado que sea relevante?




    martes, 17 de julio de 2012 4 comentarios

    El BYOD del Ministro del Interior

    El escenario de la seguridad corporativa anda muy revuelto en los últimos meses debido a la nueva problemática de seguridad planteada por los usuarios finales respecto al poder usar sus propios dispositivos que se simplifica con el acrónimo BYOD ("Bring your own device").
    Esta nueva problemática no es más que el fiel reflejo del difícil equilibrio entre la seguridad y la operatividad productiva en la empresa.  El impacto de esta tendencia, que viene para quedarse porque están siendo las capas directivas las principales precursoras de esa necesidad depende también de las circunstancias particulares de cada organización y de cómo haya ido resolviendo los problemas de gestionar la seguridad corporativa en estos últimos años.

    El BYOD creo que no plantea mayores riesgos que los ya existentes respecto al uso de portátiles y los riesgos de interceptación de comunicaciones o dispositivos de almacenamiento USB y los riesgos de extravío o pérdida. Sin embargo, ahora se añaden como restricciones las posibles limitaciones respecto de la aplicación de las políticas corporativas de seguridad sobre dispositivos que no son propiedad de la organización. Obviamente a mayor número de dispositivos que pueden contener información corporativa, mayor probabilidad del extravío de algunos de ellos con las correspondientes fugas de información.

    La noticia sale hoy a primera plana con la noticia de la pérdida del Ipad del Ministro del Interior. Según los datos aportados por la noticia, se tuvo que montar un operativo para tratar de recuperar el dichoso dispositivo que fue extraviado en un viaje en Ave. Los dispositivos Apple incorporan una funcionalidad de localización si se tiene activo el servicio iCloud y la funcionalidad de localización. Parece ser que efectivamente todos estos servicios estaban configurados y se pudo conocer la posición del dichoso aparato.

    Resulta curioso leer el trozo del artículo donde tratan de quitarle hierro al asunto demostrando que el problema estaba controlado.
    "En ningún momento ha habido preocupación por los contenidos que tenía", señala un portavoz de Interior, ya que el iPad del ministro tiene importantes medidas de seguridad. Si no se mete la contraseña correcta, se destruye toda la información que lleva.
    Curiosamente estas son las medidas de seguridad estándar que lleva este tipo de dispositivos cuando se activa la clave de acceso. En cualquier caso, también se permite el borrado remoto si se tiene activa la funcionalidad de localización, cuestión que en ningún momento se aclara si finalmente fue empleada. Sin embargo lo que a mi me sorprende es que el Ministro del Interior tenga activa la cuenta iCloud y el servicio de localización GPS dado que potencialmente podría permitir tenerlo localizado y controlado. Si además suponemos que se emplean los servicios habituales de Apple para tal efecto, con algo de ingeniería social podrían tratar de localizar la cuenta iCloud del Ministro para tratar de obtener acceso a ella y a toda su información. Y es aquí cuando se plantea otro problema de seguridad que es la dispersión de información en servicios de Cloud sobre entornos de alta confidencialidad que en cualquier caso y por comprometer la seguridad del Estado, no deberían usar servicios externos y no controlados por la propia Administración (Bajo la premisa de que sea el servicio de iCloud el que haya permitido la localización del dispositivo).

    En cualquier caso, el BYOD supone una reflexión seria para el mundo de la seguridad. Quizás esta tendencia supone un punto de inflexión respecto a las estrategias tradicionales que venían siendo utilizadas donde las tomas de decisiones se hacen en base a las necesidades de seguridad y el modelo de negocio pero teniendo al usuario como un "cliente/victima" de las imposiciones establecidas. El BYOD supone ahora tener que pensar y diseñar estrategias de seguridad bajo dos premisas importantes: "transparencia de las medidas" en el sentido de hacerlas lo más sencillas de utilizar para que no supongan una excesiva barrera de uso y "user center" en el sentido de que deben permitir o facilitar en la medida de lo posible la operatividad y acceso a los recursos corporativos para permitir a los empleados el trabajo desde cualquier lugar en cualquier momento. El BYOD es el triunfo de la movilidad materializado por la introducción de dispositivos tan sencillos de manejar como las tabletas que permiten disponer de un entorno de trabajo limitado pero suficientemente potente para poder resolver las cuestiones operativas más básicas como leer el correo, revisar documentación, elaborar escritos, etc.

    En la problemática técnica para torear con el BYOD,  los riesgos se estratifican por diferentes capas y plantean cuestiones que tienen que ser resueltas desde perspectivas diferentes.

    • La protección física del propio dispositivo que debe tratarse desde la seguridad física con pautas sobre la custodia y uso de estos elementos en entornos inseguros.
    • La protección lógica del acceso y conexión a los sistemas de información corporativos, donde la autenticación toma ahora mayor relevancia dado que es el punto crítico para autorizar el acceso.
    • La conectividad del dispositivo desde lugares externos a los sistemas de información en donde el uso de protocolos de comunicaciones seguros deben evitar la interceptación de comunicaciones y  el robo de credenciales.
    • La protección lógica de la información que reside en el dispositivo donde la criptografía puede garantizar que frente a la pérdida o robo, no habrá fugas de información.
    • A esto pueden añadirse el uso de tecnologías proactivas en la detección y control del flujo de información como podrían ser los sistemas DLP de los que ya hablé hace unos años pero que no parecen haberse popularizado demasiado. 

    La receta anterior además debe reforzarse con una intensa monitorización y una estrategia basada en la detección de anomalías a las que contribuyen las herramientas SIEM que cada vez van a adquirir más importancia y que serán el verdadero corazón de la seguridad en los próximos años. Realmente lo que ocurre es que la seguridad lógica copia la misma estrategia de la seguridad física y la detección de incidentes y la notificación para su resolución son la operativa común que mejor funciona. El modelo policial y la notificación de incidentes vía teléfonos 112 que empleamos en el mundo físico y que tan buenos resultados ofrece.



    miércoles, 28 de marzo de 2012 1 comentarios

    35 actuaciones esenciales para establecer una estrategia frente al cibercrimen.

    Llevaba algún tiempo queriendo postear sobre varios documentos que había encontrado del Gobierno australiano que detallan de forma sencilla y clara cual va a ser su estrategia en ciberseguridad.

    Lo más destacable y que fué lo que me llamó la atención en su momento es que las pautas generales que se dan son cosas relativamente básicas y claras que en toda organización se pueden implementar con la debida planificación y ajuste de recursos. Es muy significativo el texto inicial de la Web donde se indica que al menos el 85% de las intrusiones detectadas en 2010 podrían haberse evitado aplicando 4 sencillas estrategias que son:
    • Actualización y parcheo de aplicaciones.
    • Parcheo de vulnerabilidades en sistemas operativos.
    • Principio de mínimos privilegios en la asignación de acceso.
    • Usar listas blancas con aplicaciones autorizadas para denegar la ejecución de todo lo demás.
    Quizás el problema real por el que estas estrategias no son algo cotidiano en las empresas/organizaciones es que las áreas directivas creen que los sistemas de información se mantienen sólo con estar enchufados y que no se requieren recursos técnicos que realicen tareas a diario para que todo funcione con normalidad. Es el gran problema de las áreas TI, que puede que no sean capaces de hacer visible su duro e intenso trabajo diario para pelear porque "todo funcione con normalidad". A ello hemos de añadir ahora la virtualización que ha multiplicado exponencialmente el número de elementos a gestionar y que hace que el ratio administrador/servidor se haya disparado. Y precisamente las tareas operativas que forman parte de estas 4 actuaciones se tienen que realizar tanto en entornos físicos como en los virtuales. Por tanto, si los servidores se han multiplicado por 4, las tareas posiblemente también.

    Los documentos donde se detallan cada una de estas 35 actuaciones técnicas  pueden ser descargados en este enlace del Departamento de Defensa del Gobierno Australiano.
    Además de esos documentos, Microsoft ha complementado esta iniciativa con otro documento donde describe qué medidas aplicar en cada uno de los dominios de seguridad de toda organización. Este dibujo representa muy buen las "zonas calientes en seguridad" de toda Empresa/Institución que se encuentra conectada a Internet y permite segmentar los riesgos por los niveles de sensibilidad y alcanzabilidad del intruso. Los dominios establecidos en el gráfico son:

    Dominio de cliente final (end point)
    • Usb y medios de almacenamiento portatiles.
    • Usuarios remotos.
    • Tablets, portátiles y equipos PC.
    Protección perimetral y frontend.
    • Firewalls y equipos de protección perimetral.
    • Elementos de red e infraestructura.
    • Servidores de correo.
    Backend.
    • Servidores de BB.DD. y aplicaciones.
    • Servidores de directorio.
    Es un dibujo de esos a poner como poster en cualquier departamento TI porque de un vistazo refleja qué vigilar y cómo. En cada dominio se indican las medidas de seguridad a aplicar y si son preventivas o de detección. El documento de Microsoft puede ser descargado en este enlace.

    Este tipo de actuaciones son siempre interesantes aunque generalistas. Un análisis del riesgo aporta cierto criterio de ponderación del peligro atendiendo al propio modelo de negocio de la organización. En todo caso, no quita para que este tipo de enfoques basados solamente en gestionar amenazas también pueda ser relevante en aquellos casos donde se carece de este análisis porque siempre será mejor protegerte aun considerando que no es tu máximo riesgo que no hacer nada. Como reflexión final también quiero destacar que las 4 actuaciones esenciales tienen que ver con la correcta gestión y actualización de los sistemas de información. Esto pone de manifiesto que normalmente los intrusos no rompen puertas y ventanas. Simplemente se cuelan por aquellas que dejamos entreabiertas o sin proteger. Quizás sea más un problema de dar la relevancia que tienen a estas tareas técnicas de mantenimiento que un mérito del atacante. Como ya comenté en el post "El cibercrimen ataca al eslabón más debil, ahora tramitación electrónica", hay una descompensación brutal entre el esfuerzo en proteger y la pericia en atacar. A nosotros nos toca vigilar a todas las ovejas mientras que el lobo sólo tiene que permanecer al acecho, buscar la más débil y atacar en un momento de despiste.







    martes, 24 de enero de 2012 0 comentarios

    Logs de seguridad, la verdad está ahí fuera...

    Este verano pude dedicar un rato a leer el manual de operaciones de información del ejercito americano (Information warfare) al que había llegado a través de un post del blog Aerópago. Me resultó curioso y a la vez muy relevante estudiar cómo se manejan en situaciones de guerra las operaciones del campo de batalla de la información/desinformación.
    Es imprescindible leer el Capitulo I, de Introducción porque aporta una nueva perspectiva al concepto de "información" y sus dimensiones. Y tal como deja claro el manual, la información esencial, la importante donde se pueden perder batallas, es aquella que se emplea en la toma de decisiones. Este fue el mensaje que quedó en mi mente tras leer el documento.

    Hace unos días publicaba en twitter (@javiercao) una entrada sobre el top en los informes de logs de seguridad que debería tener una organización. Aparqué ese tweet para extenderme hoy más en un post sobre el tema.

    Es curioso que todas las organizaciones, grandes o pequeñas, disponen de esta materia prima para poder establecer un puesto de vigilancia y conocer de primera mano qué ocurre en sus sistemas de información. En algunos casos por tiempo, en otros por desconocimiento sobre las problemáticas a analizar, esos datos no sirven para tomar decisiones que en un momento dado pueden luego costar una factura muy cara. El ejemplo en el mundo físico es como quien coloca cámaras de vigilancia y sensores volumétricos en todos los rincones a vigilar de su empresa, centralizando toda esa información en un cuarto de control y luego no pone vigilantes las 24 horas del día para que monitoricen lo que sucede en esas pantallas y centrales de alarma. 

    A mi mente vino de nuevo la idea de que no podemos llamar "información" sino "datos" a aquello que no sirve para tomar decisiones. Y ese es el verdadero problema/drama de los logs, que no llegan a ser información sino datos sobre la situación de seguridad de la empresa que son guardados o borrados sin que de ellos se extraigan conclusiones o decisiones que pueden evitar o mejorar en mucho la seguridad de los sistemas. El post con los datos del top 7 de informes de seguridad los tenéis en este enlace de Anton Chuvakin, un "security warrior".

    Juntando esto con las diferentes áreas que aparecen en ese top  de informes de seguridad se puede construir el siguiente escenario de vigilancia e inteligencia de red. 

    Tal como establece el maestro Sun Tzu, "La tierra puede ser alta o baja, ancha o estrecha, lejana o cercana, desnivelada o plana, propicia para la muerte o para la vida".  Todo  general debe estudiar el contexto en el que se plantea el conflicto y tratar de moldearlo o dirigirlo para que le proporcione las mejores opciones y decisiones. El terreno tiene ciertas restricciones que no pueden alterarse, pero se debe ser consciente de todas estas limitaciones a la hora de plantear la táctica de combate. En nuestro caso, el terreno viene condicionado por la infraestructura TI de nuestra organización, pero también por los eventos y servicios que ésta suministra. En este sentido, una de las fuentes que mejor describen el campo de batalla son los eventos del sistema o logs. Como decía el agente Mulder de Expediente-X, "la verdad está ahí fuera". Todo administrador de sistemas o responsable de seguridad debería adecuar esa frase a "la realidad de lo que pasa en nuestros sistemas está en los logs".

    Para empezar también me parece interesante comentar, tal como establece la norma  "ISO 27035 sobre gestión de incidentes" publicada el año pasado, la separación entre evento de seguridad e incidente. Todo incidente es generado por un evento de seguridad pero no todo evento de seguridad se transforma en un incidente. En el terreno de los logs nos movemos básicamente sobre el análisis de eventos que posteriormente hemos de decidir si son clasificados como incidentes. Ahora veamos los diferentes campos de batalla a gestionar. Los he separado en tres grandes áreas como ilustra este gráfico que atiende también a los diferentes tipos de escenarios y su hostilidad:

    Personas:
    • Escenario de la gestión de usuarios: en este terreno los eventos a vigilar de cerca están relacionados con el ciclo de vida del usuario (alta, baja y modificación de permisos), los registros de acceso fallidos y con éxito, la elevación de privilegios y las conexiones con usuarios con los máximos privilegios.
    • Escenario de accesos a recursos: en este terreno los eventos a vigilar tienen que ver con los registros de auditoría de acceso del personal legítimo o interno sobre elementos muy protegidos que deben notificar cada intento de acceso a ellos para disponer de trazabilidad sobre el uso del recurso.

    Recursos:
    • Escenario del cambio en recursos TI:en este escenario los eventos más relevantes son los relacionados con la instalación de software, la actualización, los cambios relevantes para la seguridad sobre parámetros de configuración, la modificación de las directrices de auditoría y la deshabilitación de las medidas de seguridad instaladas. También se pueden controlar desde este escenario el funcionamiento de las medidas de seguridad como pueden ser la actualización de las firmas de patrones del antivirus, la aplicación de parches sobre los sistemas y los resultados de los chequeos de vulnerabilidades.
    • Escenario de los problemas detectados: los eventos vinculados con este escenario están relacionados con la monitorización del funcionamiento de los recursos, su disponibilidad, incidencias de caída o fallo de componentes, errores en los sistemas, errores en sistemas de copia de seguridad, alertas sobre la gestión de la capacidad, eventos de reinicio y parada de sistemas, etc.
    • Escenario de la actividad interna de nuestra red: en este terreno, los eventos a vigilar están relacionados con los patrones de comportamiento de nuestra red y nuestros usuarios, los protocolos más utilizados, el consumo de ancho de banda, el volumen de tráfico demandado y recibido, la carga de nuestras conexiones, etc.

    Enemigos:
    • Escenario del malware detectado: en este escenario, los eventos a vigilar deben provenir de las medidas de protección perimetral y antivirus. Se debe vigilar el número de infecciones recogido, los archivos en cuarentena, las estadísticas sobre el tipo de malware que se detecta (gusanos, troyanos, virus, hacking tools) así como la fuente de infección (descargas en la red, dispositivos USB, correo electrónico).
    • Escenario de la actividad externa sobre nuestra red: en este terreno, la información relevante proviene de las medidas de protección perimetral que inspeccionan el tráfico y que detienen aquellas peticiones que no superan la política de filtrado de tráfico y contenido. Sirve para poder detectar intentos de ataque, abusos sobre recursos accesibles desde el exterior, vulneración de las medidas de seguridad. Es necesario también atender a los volúmenes de información recibidos y salientes para detectar si hay elementos en la red interna comprometidos y que están siendo controlados desde el exterior.
    Sobre todos ellos campos de batalla debe trabajar una pieza esencial en la linea de defensa de toda organización: la monitorización y gestión de eventos de seguridad.
     
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